Lo que antes terminaba enterrado en el relleno sanitario de Samborondón ahora se convierte en fertilizantes para el campo y combustible alternativo para la industria. Un modelo de economía circular impulsado por el Municipio de Samborondón, Trigoldec S.A. y Holcim permite aprovechar residuos orgánicos y materiales no reciclables, reduciendo el impacto ambiental y extendiendo la vida útil del relleno sanitario.
Uno de los ejes del proyecto es la producción de abonos orgánicos elaborados a partir de residuos vegetales y desechos del camal municipal. Vísceras, estiércol, huesos, cachos y restos de poda son procesados mediante fórmulas agronómicas para obtener un biol líquido, un abono sólido triturado y un abono sólido cernido, productos que son analizados en laboratorios certificados antes de su distribución.
Jesús Pacheco, representante de Trigoldec S.A., explicó que la planta recibe mensualmente entre 50 y 62 toneladas de residuos provenientes del camal, con las que produce entre 60 y 70 toneladas de abonos orgánicos destinados principalmente a productores arroceros del cantón. Los fertilizantes se entregan mediante programas de capacitación impulsados por el municipio y ya permiten que varios agricultores sustituyan alrededor del 30 % de los fertilizantes químicos, reduciendo costos y mejorando la calidad del suelo.










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