Las economías avanzadas experimentarán una ligera recuperación, mientras que las emergentes y en desarrollo enfrentan una nueva realidad de crecimiento más lento.

Con la actualización del informe anterior del Fondo Monetario Internacional (FMI) se proyecta un crecimiento mundial del 3,4 % en 2016 y del 3,6 % en 2017, un ritmo levemente menor que el pronosticado en octubre de 2015.

«Este será un año de grandes retos, y las autoridades deberían pensar acerca de la forma en que pueden reforzar la resiliencia de sus economías a corto plazo, pero también acerca de las perspectivas a más largo plazo», expresó Maurice Obstfeld, consejero económico y director de estudios del FMI en el informe colgado en el portal del Fondo.

La actividad global en Estados Unidos conserva su vigor, respaldada por las condiciones financieras que aún son favorables y el fortalecimiento de los mercados de la vivienda y de trabajo. Pero también existen retos resultantes de la fortaleza del dólar, que está generando una contracción marginal del sector manufacturero.

En la zona del euro, el fortalecimiento del consumo privado sustentado por la caída de los precios del petróleo y las condiciones financieras favorables, supera y compensa el debilitamiento de las exportaciones netas. Se prevé que el crecimiento en Japón también se afiance en 2016, gracias al respaldo fiscal, el abaratamiento del petróleo, las condiciones financieras acomodaticias y el aumento de los ingresos.

Los principales riesgos se relacionan con la desaceleración económica de China, un dólar más fuerte, las tensiones geopolíticas y un resurgimiento de la aversión mundial al riesgo.

La economía de América Latina y el Caribe deberá cerrar el año 2016 con un retroceso del 0,3 %, arrastrada por el mal desempeño del gigante sudamericano Brasil, de acuerdo con las previsiones del Fondo Monetario Internacional (FMI) divulgadas ayer. Esta previsión para Latinoamérica y el Caribe representa una revisión en fuerte baja de 1,1 puntos porcentuales con relación a las proyecciones de octubre pasado, cuando se hablaba de una recuperación del 0,8 %. Para 2017 espera para la región un alza del 1,6 %. GLC

El apuntador

El Caso chino

Los ojos del mundo están puestos en el dragón asiático, que en los próximos dos años crecerá menos. En 2015 su economía aumentó 6,9 %. Una desaceleración económica en China más drástica de lo esperado podría provocar mayores efectos de contagio a nivel internacional por la vía del comercio, los precios de las materias primas y una disminución de la confianza. Siempre el dólar

Otro inconveniente futuro: una mayor apreciación del dólar y condiciones financieras más restrictivas que podrían generar vulnerabilidades en los mercados emergentes, creando posibles efectos adversos en los balances de las empresas y problemas de financiamiento cuando exista una alta exposición en dólares. En efecto, en las últimas semanas algunas monedas se han depreciado considerablemente.

Los conflictos

Otra amenaza sería una escalada de las actuales tensiones geopolíticas en una serie de regiones, lo que podría dañar la confianza y perturbar el comercio mundial, los flujos financieros y el turismo. Así como nuevos shocks económicos o políticos en los países actualmente aquejados por dificultades económicas también podrían frustrar el repunte proyectado de la actividad.

Commodities

Los mercados de materias primas plantean riesgos en dos vertientes. A la baja: un nuevo descenso de los precios empeoraría las perspectivas para los productores de materias primas que ya están en una situación frágil. Un alza: un aumento de los rendimientos de la deuda del sector energético amenaza con generalizar el endurecimiento de las condiciones de crédito.

 

 

 

Fuente: Expreso | ElProductor.com

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