“Antes aquí solo sembrábamos maíz, cebada y trigo. Era una sola siembra al año. En cambio ahora sembramos 2 veces al año y, además, cultivamos tomate, fréjol, maíz, papas”, dice José Cabascango, del Sistema Imantag, en la provincia de Imbabura.

En la comunidad Huapante Grande, de la provincia de Tungurahua, la agricultora Rosa Toapanta, cuenta que sus cultivos fueron afectados por las malas condiciones climáticas. “Antes no teníamos agua, era tremenda sequía; ahora, gracias a Dios, con este riego cultivamos papas, choclos, hortalizas, tomate riñón, tomate de árbol, mora, pastos, vicia con avena”.

Al referirse a las ventajas del actual sistema de agricultura, Toapanta señala que la migración ha bajado considerablemente y que los ingresos por la venta de productos pueden ser invertidos en mejorar la vivienda o en el estudio de los hijos. “El riego ha cambiado nuestro sistema de vida”.

Los microrreservorios aseguran la disponibilidad de agua

Ese cambio de vida lo sienten José Cabascango y Rosa Toapanta, 2 de las 3.865 familias beneficiadas con proyectos de riego tecnificado y microrreservorios, ejecutados por el Ministerio de Agricultura, Ganadería, Acuacultura y Pesca (Magap), a través de la Subsecretaría de Riego y Drenaje.

La inversión total entre los proyectos intervenidos (microrreservorios y riego tecnificado), alcanza los $ 8 millones y beneficia a más de 3.800 familias, que ahora tienen riego, estudios de factibilidad y diseño y ejecución de sistemas de riego parcelario tecnificado.

En 2015 la Subsecretaría de Riego y Drenaje implementó 29 sistemas de  riego tecnificado en las provincias de Cotopaxi, Tungurahua, Pichincha, Chimborazo y Los Ríos. Fueron beneficiadas 3 mil familias en una extensión de más de 3 mil hectáreas.

Además, el MAGAP dotó a los beneficiarios de kits de riego (mangueras, desarenadores, bombas y aspersores). El tipo de riego puede ser por goteo, gravedad o aspersión, acorde a la necesidad del agricultor.

Las provincias de Imbabura, Chimborazo, Tungurahua, Cotopaxi y Galápagos, fueron intervenidas con un total de 900 microrreservorios, con una capacidad  de 112 metros cúbicos de agua y un tamaño de 9 metros de largo por 3 de ancho y 3 de profundidad.

El agua almacenada en los microrreservorios permite regar de manera continua de 3 a 4 meses, tomando en cuenta el tipo de riego y el cultivo a ser irrigado. Los beneficiarios de los microrreservorios son aproximadamente 865 familias.

También existen otros reservorios, diseñados para recolectar agua de lluvia, que cumplen con las mismas funciones de un microrreservorio común.

Los beneficiarios aportan con la mano de obra no calificada y son capacitados por varios técnicos de la misma institución, a quienes les motiva la frase ‘Riego que incentiva a la producción, riego que cambia vidas’.

El Plan Nacional de Riego es una respuesta al déficit hídrico

El Magap está ejecutando acciones enmarcadas en el Plan Nacional de Riego y Drenaje 2012–2027, una propuesta de política pública que ha beneficiado ya a pequeños y medianos productores de 15 provincias.

El Plan Nacional fue diseñado para atender la demanda histórica de la sociedad y de los agricultores del país, sobre todo de los pequeños y medianos productores, que conforman las agriculturas familiares campesinas que, a pesar de ser actores importantes y con alto potencial socio-económico y ambiental, han sido otrora desatendidas por el Estado.

Con el acceso al líquido vital, los agricultores buscan incrementar y diversificar su producción, además de reducir la deficiencia de agua de riego, problemas que todavía enfrentan varios campesinos de diferentes sectores del país y que les impide aumentar la producción y sus ingresos.

Históricamente varias provincias de la Sierra -como Tungurahua, Imbabura y Cotopaxi- han sido afectadas por un déficit hídrico que llegó al 75% y, también, por la falta de infraestructura y tecnificación, la ausencia de financiamiento para estudios sobre reservorios, la carencia de sistemas de riego tecnificado y canales de conducción y el descuido a concesiones y drenajes.

Hace varios años las grandes empresas florícolas y las haciendas acaparaban aproximadamente el 30% del agua de los canales de riego, mientras que los agricultores de fincas pequeñas contaban con el 30% de riego para más de 500 familias.

Por la importancia que tiene el riego en la economía familiar campesina, el MAGAP prioriza e interviene en las pequeñas y medianas familias productivas, ya que solo el 7% tiene riego tecnificado.

Los proyectos potenciarán la agricultura familiar

En Ecuador, alrededor del 93% de las familias campesinas riega sus parcelas por gravedad. Sin embargo, esta práctica tradicional enfrenta problemas tales como agua desperdiciada, bajo y erosivo nivel de eficiencia en la planta y afectación a los suelos. Además, el riego debe ser aplicado de manera permanente, lo que aumenta la mano de obra.

Para contrarrestar estos inconvenientes por mal uso del agua, el Magap impulsa los proyectos de riego parcelario tecnificado y microrreservorios destinados a pequeños y medianos productores.

Otro de los nuevos proyectos implementados desde la Subsecretaría de Riego y Drenaje es el Proyecto de Irrigación Tecnificada (PIT). Este es posible gracias a un convenio que se firmó en diciembre de 2015 entre el Magap, el Banco Mundial, la Agencia Española de Cooperación Internacional (AECID) y los campesinos. Su propósito es dotar de riego a más de 12 provincias en los próximos 5 años.

Los proyectos realizados por el Magap buscan potenciar la agricultura familiar campesina, mantener la soberanía alimentaria y erradicar la pobreza y  la exclusión económica  en la población campesina. (I)

Fuente: El Telégrafo | ElProductor.com

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