Aunque no es una tecnología recién inventada, en el país la agricultura protegida sigue siendo novedosa porque su alto costo ha evitado la masificación de su uso. Pero los efectos provocados por las variaciones climáticas la están convirtiendo en la opción más viable para diversos cultivos, entre ellos las hortalizas.
“Las condiciones económicas impedían que la usáramos porque los túneles son bastante costosos, pero también desconocíamos sus beneficios. Mejoran la calidad del producto y reducen los costos y además elevan la producción”, expresa Jael Alvarado, propietaria de la finca La Estancia de Jael, en Sébaco, Matagalpa.
La agricultura protegida genera muchos beneficios porque con ella se pueden producir alimentos inocuos y más nutritivos. La cubierta protectora reduce el desarrollo de plagas, lo que a su vez disminuye los requerimientos de agroquímicos, lo cual provoca una merma en los costos de producción.
“Además, se puede obtener mayores rendimientos por área con respecto a la siembra que se hace a campo abierto. Otro aspecto muy importante es que se reduce el uso del agua porque los sistemas de irrigación usan estrictamente lo necesario”, explica Martín Urbina, consultor del proyecto Fomento de las Cadenas de Valor ejecutado por la Asociación de Productores y Exportadores de Nicaragua (APEN) y con apoyo financiero de ICCO Cooperación, de Holanda.
Pese a que el costo de estas estructuras techadas es alto, los beneficios que proporciona su uso permiten, según Urbina, recuperar sin problema la inversión.
Alvarado es una de las 25 beneficiadas del proyecto que instaló en diversas zonas del país 11 macrotúneles de noventa metros cuadrados y 14 megatúneles de 150 metros, a miembros de la Comisión de Hortalizas de APEN.
En conjunto las estructuras móviles instaladas comprenden aproximadamente manzana y media de cultivo. Aunque esto no incidirá considerablemente en el volumen de la producción de tomate y chiltoma, la idea es que otros pequeños productores, al ver los beneficios, se animen a usar estas estructuras, dice Néstor Jiménez, fiscal de la Comisión de Hortalizas de APEN.
Debido a que esta técnica mejora la calidad, la producción obtenida por los beneficiados del proyecto se colocará en los supermercados del país, garantizando con ello el incremento de sus ingresos.
“Esto va a permitir dar un salto cualitativo y cuantitativo a su producción y así darle mayor apertura a su producción en los mercados nacionales y esperamos que a futuro en el internacional”, dijo Emmanuelle Benavídez, representante regional de ICCO Cooperación.
Por su parte, la gerente general de APEN, Azucena Castillo, resaltó la importancia de mejorar la calidad del tomate y la chiltoma que se producen localmente, ya que eso les permitirá competir con los productos importados. “Se debe introducir esa cultura, porque el consumidor nicaragüense no debe ser un consumidor de tercera clase, porque lo mejor que producimos lo exportamos y a lo interno nos comemos lo que nos quieran dar… Tiene que exigir calidad”, aconsejó.
Fuente: Fresh  Plaza  | ElProductor.com

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