Investigadores del INTA Argentina, encontraron una nueva herramienta para controlar insectos en frutales… avispas. El uso de este enemigo natural permite reducir el número de aplicaciones de insecticidas.

Se trata de una avispa autóctona, Goniozus legneri , que ataca a los principales insectos que afectan la calidad y sanidad de la fruticultura del norte de la Patagonia.

Luego de años de observación, el equipo del INTA determinó que podría ser usada para el control biológico de las principales plagas de la región. Liliana Cichón, especialista en control biológico de plagas en fruticultura del INTA, destacó que esta nueva práctica es una herramienta sustentable en lo económico, ambiental y social dentro de una estrategia de manejo integrado de bajo impacto ambiental (MIBIA).

“La liberación de estas avispas permite reducir sustancialmente el número de aplicaciones de insecticidas, emplear sólo aquellos de baja toxicidad (banda verde) y obtener la misma eficacia que en las estrategias de control convencional”, señaló Cichón quien agregó: “En esto se basa su potencial”.

La innovación radica en la especie, el cultivo y el método de liberación. “La avispa tiene la capacidad de parasitar a las larvas de lepidóteros, es decir, a polillas o mariposas”, expresó Cichón, quien describió: “Para esto, se sujetan a los árboles pequeñas bolsas de papel que contienen pupas en un estado avanzado de desarrollo, de las cuales emergen los adultos que parasitarán a las larvas de las plagas presentes”.

De acuerdo con la especialista, “se están evaluando con mayor precisión los momentos más adecuados para realizar liberaciones más eficaces para el control de carpocapsa (plaga clave de los frutales de pepita), grafolita, polilla del algarrobo, enruladores de hoja y otras isocas”. “La principal ventaja de Goniozus legneri es su carácter autóctono, ya que está presente en el Norte de la Patagonia, en diversos cultivos como perales, manzanos y nogales y es inofensiva para el ser humano”, indicó Cichón, quien agregó: “Además, puede hallarse en las zonas nogaleras de La Rioja y Catamarca, en Chile y Uruguay”.

En la naturaleza, la avispa se encuentra en una baja densidad poblacional y parasita como máximo hasta un 20 % de las larvas. Por esto, “es necesario aumentar el número de individuos en los montes frutales, a través de la cría artificial y una serie de liberaciones inundativas”, analizó Cichón.

En 11 años de investigación, el equipo integrado por Liliana Cichón, Silvina Garrido y Jonatan Lago también ideó un método de cría artificial, a fin de obtener un gran número de avispas para ser liberadas en forma inundativa y periódica en el campo, y provocar un efecto depresor sobre plagas como la carpocapsa.

 

 

 

Fuente: Portal Fruticola | ElProductor.com

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