La banana es la fruta preferida de los argentinos y también la más consumida: cada uno de ellos en promedio se come más de 12 kilogramos anuales. Aunque en el norte del país hay una zona tropical que la produce, la oferta local atiende apenas una fracción de ese gigantesco negocio. En cambio, la fruta importada arrasa: en 2015 entraron desde el extranjero más de 400.000 toneladas, con un crecimiento del 50% respecto de una década atrás.
La Argentina gasta cerca de 200 millones de dólares cada año para importar las bananas que necesita. Según datos oficiales, el último año ingresaron 404.279.000 kilos, que representaron el 91% del total de la fruta importada, muy por arriba del kiwi, la palta y el ananá.
Frente a semejante demanda, hay varios países que hacen buenos negocios en la Argentina: más de la mitad de la banana llega desde Ecuador, pero también hay importaciones desde Bolivia, Paraguay, Brasil y hasta de Chile, que colocó en la Argentina 191 toneladas en 2015. La presencia de fruta extranjera es cada vez mayor, ya que diez años atrás se importaban solo 300.000 toneladas, unas 100.000 menos que en la actualidad.
Frente a ello, un informe del Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA) reinvindicó las oportunidades que tiene la Argentina de abastecer una mayor porción del consumo de banana. Por lo pronto, el país cuenta con dos regiones de clima adecuado para esa fruta en Formosa y en Salta/Jujuy. En total suman unas 5.400 hectáreas de donde salen 105.000 toneladas de banana nacional. Pero esa oferta alcanza a cubrir apenas un 20% o menos de la demanda y además sufre grandes altibajos, porque se trata de productores más bien chicos que padecen la falta de reglas de juego que les aseguren una rentabilidad adecuada.
En general, la zona bananera argentina abastece a zonas próximas, como Formosa, Corrientes, Chaco, Córdoba y Tucumán. A Buenos Aires esas frutas casi no llegan, ya que en el Mercado Central las bananas importadas pasaron de representar el 86% de la oferta en 2001 al 95% o más en la actualidad. Es decir, solo el 5% de la banana es de origen nacional.
La competencia de la banana importada condicionó severamente a la producción local. En el caso de Formosa, donde el cultivo es realizado por minifundistas, la actividad se inició a principios del siglo XX y tuvo un momento de auge luego de 1960, con más de 7.500 hectáreas cultivadas. Ahora esa superficie se redujo a solo 1.500 hectáreas en el Departamento Pilcomayo. en una localidad llamada Laguna Naineck y sus alrededores.
«Se considera que hay margen para el desarrollo de estos productos, en especial, mediante una estrategia de calidad de producto», evaluaron los técnicos del INTA, que revelaron que mientras la banana de Ecuadro se vendía a fines de 2015 a unos 200 pesos por caja de 24 kilos, la de Salta y Formosa apenas valía de 70 a 90 pesos.
Fuente: Fresh Plaza | ElProductor.com

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