Brasil, el país con mayor desarrollo agrícola en Latinoamérica, tiene más de diez años con un sistema de política pública que usa la zonificación para regular todas las fechas de siembra.

Los productores no logran el financiamiento de un banco si no tienen una zonificación determinada.

El resultado de esto lo cuenta a Diario EXPRESO Paulo Sentelhas, de la Escuela Superior de Agricultura Luiz de Queiroz, de la Universidad de Sao Paulo, quien está hasta hoy en el país como parte de un convenio que esta entidad mantiene con el Ministerio de Agricultura de Ecuador.

“Los impactos en la productividad han sido reducidos, los riesgos climáticos son menores, ahí se tiene una mejor garantía”, señala este experto de la primera universidad dentro del ranking de las mejores de América Latina y quinta del mundo.

El equipo de técnicos del Magap ha intercambiado criterios y experiencias con él y con los otros tres catedráticos brasileños que acompañaron a Sentelhas en este recorrido.

Mariuxi Gómez Torres, asesora del despacho ministerial y doctora en Entomología, habla de algunos planes de investigación e innovación en los que trabaja el Gobierno. Uno de ellos es la zonificación, que la han empezado por las áreas del cultivo más importante en la dieta de los ecuatorianos: el arroz.

“Estamos trabajando en el rubro arroz. Hemos hecho una zonificación a nivel de suelo, de clima, de qué áreas son favorables para producirlo; eso es un indicativo para saber qué zonas necesitan mayor atención”.

Aunque aclara Gómez, que eso no solo ayudará a saber si la zona es apta o no para producir arroz, sino para establecer qué semillas usar, qué insumos, cuándo aplicar y comenzar a trabajar por épocas de siembra y épocas de cosecha.

En esa línea Sentelhas aporta detalles de la experiencia brasileña. “La zonificación permite varios aspectos, varios modos de trabajar. Los dos más importantes: dónde plantar y cuándo plantar. Brasil es un país muy grande y es importante todo esto. Las fechas son diferentes y los agricultores tienen que entender eso. No se puede aplicar la misma tecnología en diferentes zonas”.

Complementariamente el Magap de Ecuador entregó ya en septiembre los “kits de parametrización”. Son 35 equipos los entregados a los técnicos del rubro arroz, de un total de 200 que hay en el país.

Se trata de un minilaboratorio con una estación meteorológica portátil, un microscopio que se puede adaptar a una cámara, equipo para análisis de suelo, para medir la temperatura de este y de la planta, así como su PH. Es completo.

“Llega el técnico con su equipo, conversa con el productor y toma los parámetros y le da una respuesta de si puede aplicar o no. Es el primer gran paso”, explica Gómez.

La idea es reforzar los conocimientos del campesino, pero incorporando tecnología.

Monitoreo ambiental de la mano

“Tenemos que entender que existen dos cosas diferentes. La zonificación para determinar los planeamientos de la agricultura, qué plantas, dónde y en qué época y si va a haber más problemas con las enfermedades y plagas, explica Paulo Sentelhas.

La otra parte es el sistema de monitoreo ambiental. “Es importante determinar cómo están las condiciones en este momento y con eso saber cómo tomar decisiones. Si estoy monitoreando puedo determinar si hay necesidad o no de aplicar insecticidas y fungicidas, eso racionaliza y baja los costos de producción”.

Eso sería importante para distribuir subsidios o ayudas. Sentelhas resume todo esto en lo que se llama organización de la información, es decir, “cuando se tiene un mapa más claro de cómo es la agricultura, se puede determinar dónde se necesita más ayuda y más financiamiento de los gobiernos”.

 

 

Fuente: Expreso | ElProductor.com

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