Hasta $ 600 puede costar un ejemplar de las 10 especies de ranas que Ecuador exporta desde 2010. Así lo informa Miguel Sáenz, subsecretario de Patrimonio Natural del Ministerio del Ambiente (MAE), durante un recorrido por las instalaciones del Centro Jambatu, en el Valle de los Chillos. Mientras camina por un sendero que conduce a una pequeña acumulación de agua en la que se ven algunos renacuajos, el funcionario indica que el proyecto apoya la conservación, pues la exportación genera recursos que se usan para proteger a estos animales.
Además, los tipos de ranas que se venden no son especies que estén amenazadas. Incluso se han hecho estudios que aseguran que su población en la naturaleza es estable. María Dolores Guarderas, gerente de la empresa Wikiri, la cual trabaja con Jambatu en el comercio sustentable de anfibios, informa que desde 2010 se han realizado 40 exportaciones, las cuales han generado $ 500.000, aproximadamente.
Las especies que se exportan son las ranas mono (Agalychnis spurrelli), diablito (Dendrobates sylvaticus), chachi (Hypsiboas picturatus) y marsupial (Gastrotheca riobambae). También la rana pac-man (Ceratophrys stolzmanni), una especie muy rara y relacionada con los bosques de la Costa ecuatoriana. La primera exportación que Wikiri hizo fue a Canadá y Alemania. Se enviaron 750, lo cual significó $ 20.000 en 2010.
Dentro del centro, en las habitaciones aclimatadas, está el biólogo Luis Coloma, quien dirige el centro. Él explica que la rana diablito, que es venenosa y proviene de los bosques tropicales de Esmeraldas, es la más cotizada por los coleccionistas a nivel mundial. Este tipo de especie es demandada por sus rasgos físicos (su piel tiene distintas coloraciones). Al momento, Wikiri las vende a Canadá, Alemania, EE.UU., Francia, Inglaterra y Japón. El último mercado que se abrió fue el de Holanda, el primer pedido fue de 78 ranas diablito, que representarán alrededor de $ 30 mil.
Guarderas aclara que las ranas que se exportan no son capturadas y sacadas de los bosques. “Son ranas de tercera generación, es decir, criamos dos generaciones de ranas para vender la tercera, que es la que comercializamos. Además, en Ecuador vendemos grillos como alimento de anfibios”.
Para que los anfibios logren ser exportados, se ponen en gavetas individuales, que están dentro de un contenedor grande, que incluye un sustrato que mantiene la humedad de la caja de espuma flex de 58 cm x 60 cm y 40 cm.
Valor natural de los anfibios
Estas especies se alimentan, principalmente, de insectos, incluidos los portadores de la malaria, el dengue, la chikungunya y el reciente mosquito vector del zika. Por ello son catalogados como controladores naturales de plagas para los humanos. A su vez son devorados por otras especies, lo que permite completar la cadena trófica (alimenticia) y mantener el equilibrio de la naturaleza. También son claves para la salud de los cultivos. A pesar de que existen miles de especies de este tipo a escala mundial y nacional, cada año se descubren al menos 10 ejemplares de anfibios.
Pero de la misma forma también se extinguen o aumentan los factores que los amenazan. El cambio climático, la pérdida de territorio para crear su hábitat, la contaminación constante a la que se ven sometidos ríos y riachuelos son algunos de los factores de riesgo. También la agricultura invasiva, hongos devastadores como el chytrid y otros tipos de parásitos. A esto se suman las especies depredadoras introducidas, como la trucha que devora renacuajos.
Según la UICN (Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza), en Australia, por ejemplo, han desaparecido ya unas 12 especies de ranas en tan solo 30 años, principalmente por el hongo chytrid y por la pérdida de hábitat; y en el resto del mundo más del 30% de las especies están en serio peligro de extinción.
Según el proyecto de conservación de anfibios ‘La Balsa de los Sapos’, de la Pontificia Universidad Católica de Ecuador (PUCE), en 2011 se descubrieron tres especies en el país; en 2012 fueron nueve. La misma cifra se registró en 2013. Sin embargo, a pesar de los esfuerzos por estudiar a estos animales, debido a la extensa diversidad de Ecuador, aún se desconoce el número exacto de anfibios.

Fuente: El Telégrafo | ElProductor.com

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