En América Latina, las estadísticas laborales siguen convenciones internacionales que suelen redefinirse periódicamente para adaptarlas a los cambios sociales. Por ello, para entender las clasificaciones vigentes, conviene partir ubicando quiénes conforman la fuerza laboral.
No todos quienes tienen edad para trabajar lo hacen
En marzo de 2016, residían 16’522.989 personas en Ecuador. Para fines económicos, se debe distinguir dos subgrupos en esa población.
El primero abarca a la población que constituye la “fuerza laboral” de la economía e incluye a todas las personas que, dado que tienen una edad mínima de 15 años, podrían participar en la producción de bienes o en la provisión de servicios.
El segundo comprende a los sectores de la población que no son parte de la fuerza laboral o que permanecen fuera del mercado laboral. En este grupo, se encuentra la población que tiene menos de 15 años.
Pero, también, se encuentra la población económicamente inactiva (PEI). Se consideran como inactivas a las personas de 15 años o más que son rentistas, jubilados, estudiantes a tiempo completo, personas dedicadas con exclusividad a los quehaceres domésticos y personas permanentemente imposibilitadas de trabajar debido a una dificultad física o mental.
La fuerza laboral no solo incluye a quienes trabajan
La población en edad de trabajar (es decir la población que tiene 15 años o más) abarca a unas 11’500.000 personas.
De estas, 7’889.000 pertenecen a la población económicamente activa (PEA). Esta categoría abarca a las personas que pueden y están disponibles efectivamente para generar bienes o proveer servicios en un momento determinado.
Por eso, la PEA no incluye solo a las personas con empleo. También los desempleados son económicamente activos.

Fuente: El Telégrafo | ElProductor.com

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