Cuando las secuelas del terremoto y los ajustes del Gobierno tienen ‘atrapada’ la discusión sobre qué hacer para evitar el deterioro económico del país, hay gente que trabaja entre el campo y las oficinas buscando opciones.

Si la salida o la entrada de divisas es el problema original, habrá que recurrir a lo que desde el pasado ha generado dólares: el café y el cacao. Y por ahí ha empezado uno de los bancos más importantes del país, una empresa proveedora de insumos, una industria y un proveedor calificado de semillas y servicios agrícolas.

Juntos han decidido promover el cultivo y la compra garantizada de café robusta, cacao nacional y CCN 51. Lo confirmó a diario EXPRESO uno de los involucrados en el proceso.

El capital será para la compra de activos fijos, plantas y asesoramiento técnico; la industria hará de agente de retención y las empresas agrícolas darán asistencia.

La propuesta es volver los ojos al campo, el sector que, por iniciativa privada, le ha permitido a Ecuador mantenerse a flote en la crisis por el bajo precio del petróleo.

El gerente general de Anecafé, Pablo Pinargote, señala las fortalezas del café: hay una industria fuerte en el Ecuador, hay una gran demanda y existe tecnología. “En tres años como máximo se empezarían a ver los resultados si se trabaja desde ya; se dejaría de reemplazar millones de dólares en importaciones y se exportaría producto con valor agregado”.

La Asociación de Productores de Cacao Fino de Aroma (Aprocafa) defiende el poderío de la pepa de oro en momentos en que la demanda mundial no se detiene, lo que genera entre los productores nacionales expectativas positivas sobre el futuro. Una vez plantado el cacao, porque hay suficiente disponibilidad de plantas, los resultados se los puede ver desde los dos años y medio.

Christian Marlin, del Ministerio de Agricultura y Ganadería, señala que tan solo con la minga del cacao organizada por esa entidad, a través de las podas, ha mejorado la productividad y producción, y ha contribuido al incremento del 25 % en la exportación.

Tan solo con podas las fincas han mejorado los rendimientos, lo cual indica que si los agricultores realizan controles fitosanitarios y labores culturales, en un año se darán los resultados. Por cada tonelada el país recibe alrededor de $ 3.200 desde el exterior.

En el caso del café, hay tres empresas que están transfiriendo tecnología, tanto con materiales nacionales como brasileños, de alto rendimiento.

Al igual que el café, en el corto plazo, la soya podría evitar la fuga de divisas, ya que Ecuador importa todo el grano que necesita la industria de alimento para animales.

Washington Núñez, productor de ciclo corto y dirigente de la provincia de Los Ríos, calcula que solo si se cultivan 70.000 hectáreas Ecuador ahorraría unos 150 millones de dólares y generaría trabajo en la época de mayor escasez.

“Aquí no hay que invertir ingentes recursos ni hacer tanta planificación estratégica: traen la semilla, la prueban y la sembramos. Una vez cultivado el campo en cuatro meses tenemos la soya y evitamos que se la traiga -como ahora- de Brasil, Bolivia, Argentina o Estados Unidos”.

 

 

 

Fuente: Expreso | ElProductor.com

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