Los campesinos manabitas agradecen el apoyo que reciben para enfrentar el terremoto. Sin embargo no quieren vivir de ‘limosnas’ sino ser actores de su desarrollo.
Jorge Andrade es uno de estos pobladores rurales que ven en el agro la oportunidad para levantarse. Recuerda que hace 2 meses la naturaleza se ensañó con ellos por la inundación que sufrieron en Poza Honda y La Esperanza.
El campesinado tiene inconvenientes para trasladar los insumos necesarios para la agricultura y la ganadería. Por ello, una de sus propuestas es la matriculación de la transportación rural. “Los transportes no nos quieren traer porque los animales que llevamos se defecan, los quesos botan suero amarillo, el balanceado tiene mal olor. Alguna vez quisimos conversar con la Gobernación de Manabí sobre esto, pero no quisieron prestar oídos.
Reclamamos también a la Policía que nos ponía multas por transportar en los baldes de las camionetas a 8 o 10 personas con los chanchos, porque no hay otro modo”.
Andrade asegura que en Portoviejo la libra de queso se oferta en un dólar, por lo que se paga al menos $ 0,70 al productor. “A mí, por ejemplo, solo me quieren pagar $0,50. Es una economía de guerra porque Colombia y Perú, por su moneda, pueden producir una libra de queso a un costo de $ 0,10 o $ 0,15. Además, ellos también producen maíz, maní, arroz (…). Aunque el ministro decretó $ 14,90 el precio oficial del quintal de maíz, ellos nos dicen: Si quieres, te lo compro a $ 8; pero fíamelo y después te lo pago. Nuestros costos de producción son como de $ 13, por eso estamos quebrados”.
Él propone la democratización de la producción y un mercado mayorista de los campesinos: “Ahí habría una comercialización directa y no solo -como dice el Ministerio de Agricultura- de una vez al mes, sino todos los días, para que los consumidores nos paguen a nosotros directo y ellos reciban un menor precio sin intermediarios”.
El campesino manabita señala que también se puede aprovechar la ubicación de los centros de acopio de su provincia. “Hay un cordón umbilical entre Rocafuerte y luego viene Crucita, por donde cruzan los carros que van a Guayaquil y Quito. Entonces necesariamente van a pasar por el mercado para comprar naranjas, piñas, pechiche, etc.”.
Andrade entiende que se requiere dinero y por eso menciona que cada familia, de las 104.000 que forman parte del seguro campesino, aporte $ 5 mensuales. “Con eso tendríamos $ 520.000 mensuales y en 8 meses tendríamos el capital para tener el banco del campesino, para que compre nuestra producción”.
Andrade recalca que ese dinero generaría -además- recursos para dar valor agregado a la producción manabita. “Estaba proponiendo la construcción de las industrias comunitarias rurales. Hoy, que existe una economía de guerra, la mejor inversión que puede hacer un gobierno es en agricultura, porque la recuperación es inmediata. A los 4 meses hay plata, a los 3 ya se levanta la cosecha”.
Andrade también propone la creación del tren rural, que sirva para transportar grandes cantidades de productos entre los sectores alejados de Manabí, pero también que llegue a los sectores rurales de Los Ríos y Guayas.

Fuente: El Telégrafo | ElProductor.com

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