En el mundo animal existen 330 especies de estas pequeñas aves y todas habitan en América. En Ecuador hay un corredor especial para ellas, ubicado en las estribaciones de la cordillera de los Llanganates.
El colibrí bunga-quichua mide 5 centímetros cuando es adulto. Suele saltar de flor en flor en el valle de Patate, en Tungurahua, y es uno de los mayores polinizadores en los campos ubicados desde los 2.000 metros sobre el nivel del mar (msnm).
El bunga no está solo. Comparte los valles con el zamarrito pechiazul, que prefiere el néctar del chuquirahua. Esta flor solo nace en las alturas, desde los 2.500 hasta los 4.000 msnm. A estas especies se las puede fotografiar en la ruta de avistamiento de aves llamada Kuripishku, un corredor ecológico que inicia en la laguna de Yambo en Cotopaxi y se extiende por las estribaciones de la cordillera de los Llanganates (ubicada en esta provincia, además de Tungurahua, Pastaza y Napo). Los antiguos pobladores de Cotopaxi, como los panzaleos, creían que los colibríes eran espíritus mensajeros del bosque u hadas coloridas.

Fuente: El Telégrafo | ElProductor.com

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