El minador de Allium (Phytomyza gymnostoma), una mosca diminuta cuyas larvas infectan a los puerros, ajos, cebollas, cebollinos, chalotas y cebolletas, se detectó por primera vez en diciembre en una plantación ecológica del condado de Lancaster, Pensilvania. Desde entonces, se ha identificado en dos plantaciones del condado de Lehigh. Los condados de Chester, Dauphin y Delaware también han confirmado la plaga.
«El informe inicial fue entregado por un cultivador ecológico que comunicó una pérdida del 100% de sus cebollas y puerros», explica Sven Spichiger, jefe del programa de entomología del Departamento de Agricultura. «Una pérdida del 100% de la cosecha causa un dolor de cabeza tremendo».
Probablemente el minador llegó de la manera en que llegan muchas otras especies invasoras: como polizón en un cargamento del extranjero.
Con una longitud de 3 milímetros, el minador es difícil de ver, pero puede causar daños enormes.
«Cultivamos muchos ajos, así que, obviamente, estamos preocupados», afirma Dax Funderburk, quien cultiva unos 10.000 bulbos de ajo en 0,10 hectáreas de su plantación Beets Workin’ Farm, en Mertztown.
«Como cultivamos de forma sostenible no usamos pesticidas, así que tal vez nos resulte más difícil que a un productor convencional», reconoce Funderburk.
Sin duda, la investigación sugiere que esta plaga es una amenaza mayor para las plantaciones ecológicas no comerciales, que evitan los pesticidas a favor de cubrir las plantas y de otros métodos para reducir las plagas.
«Se está volviendo cada vez más difícil», se queja Funderburk. «No hay mucho que se pueda hacer a menos que nos tomemos las molestias de cubrir todo con esteras antiinsectos, lo que no es 100% infalible».
También es caro. Un rollo de 180 metros cuesta casi 1.000 $.
Los minadores adultos aparecen alrededor de marzo. Las hembras ponen los huevos en la base de los tallos, y las larvas nacientes devoran hacia abajo, alimentándose de los bulbos.
Los daños causados se traducen en el reblandecimiento de las partes de la planta y una mayor susceptibilidad a las infecciones bacterianas y fúngicas. Las hojas de las plantas infectadas se vuelven onduladas, curvadas y deformes, con una fila de puntos blancos.
Las cebollas, los ajos y las plantas relacionadas no son cultivos predominantes en Pensilvania. La Asociación Nacional de la Cebolla afirma que menos de 325 hectáreas de las tierras agrícolas de Pensilvania se dedican a este cultivo, frente a las 9.300 hectáreas del estado de Washington. La inmensa mayoría de la producción de ajos del país se encuentra en California.
Aun así, «para nuestros agricultores, una infección de esta plaga podría significar una pérdida en la producción de cultivos de Allium«, declara el secretario de Agricultura Russell Redding. Y, para nuestros consumidores, podría traducirse en la falta de disponibilidad de estos cultivos para su consumo».
Fuente: Freh Plaza | ElProductor.com

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