Los europeos cultivaban, en forma extensiva, cereales como el trigo y la cebada. Ese mismo sistema de monocultivo fue impuesto en lo que hoy es Ecuador, inclusive para productos autóctonos como el maíz y la papa, dice una nota de diario La Hora.

La consecuencia fue que si un latifundista sembraba maíz, el único producto disponible para la alimentación de los indígenas que trabajaban en el latifundio y tenían un huasipungo (terreno prestado), era solamente el maíz. De la alimentación variada y balanceada que antes tuvo la población aborigen, pasó a una alimentación pobre, casi univalente, que produjo la primera epidemia de desnutrición.
Esto porque el régimen colonial -ordenado por el latifundista español- impuso una tecnología agrícola distinta de la que a lo largo de miles de años los pobladores primitivos de América habían desarrollado.
Qué consumían.
 Antiguamente los indígenas dispusieron de un centenar de productos vegetales, incluyendo frutas. De ellos se destacan el maíz, que fue el cereal más consumido desde Norteamérica hasta Chile, así como el fréjol, acompañante obligado en el consumo del maíz, el chocho, la quinua y otros.
Los indígenas de la Cordillera de los Andes, desde Colombia hasta Bolivia, consumían en gran cantidad el chocho, una leguminosa que junto con la habilla blanca, tubérculos como la papa, la oca, el melloco, la zanahoria blanca o arracacha, y en la Costa la yuca y el maní, rico en aceite y grasa, eran componentes permanentes de su mesa.
Alimentos.
El chocho es uno de los alimentos vegetales más ricos en proteínas, pues contiene del 45 al 50 %. Es una planta que crece en terrenos semisecos, de muy pocas exigencias agronómicas y de rendimiento más óptimo que la mayoría de los cereales.
La quinua es otro de los productos que utilizaron los antepasados. Tiene entre 14 y 17 % de proteína, alrededor de 6 % de grasa y además contiene hidratos de carbono y otros principios nutritivos. Su proteína tiene una composición en aminoácidos bastante balanceada, más que la carne o leche de vaca y muy cercana a la leche materna humana.
Los aborígenes acostumbraban alimentar a base de quinua a los niños desmamados. Empíricamente habían descubierto que era el mejor alimento, de fácil digestión y asimilación.
Al igual que el chocho, la quinua es muy poco exigente de condiciones climáticas y edafológicas o de cuidados agronómicos y tiene un gran rendimiento.
Fuente: El Diario | ElProductor.com

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