La labor de estas mujeres y de las que forman parte de la Asociación Manos Tejedoras de Sidcay recibirá mañana un reconocimiento por parte de la Municipalidad de Cuenca con la presea Cuenca Patrimonio Cultural, en el marco de la celebración de los 17 años de la declaratoria de la Atenas del Ecuador como Ciudad Patrimonio Cultural de la Humanidad.

Para Mónica Quezada, directora regional del Instituto Nacional del Patrimonio Cultural, INPC, la entrega de la presea permite reconocer el entramado social que abarca la transmisión de los conocimientos y el costo intagible de cada pieza, cargado de vivencias, estilos y tradiciones de vida.

“Un sombrero de paja toquilla no es sólo un elemento bonito para vestir. Cada una de las características por las cuales se ha hecho merecedor del reconocimiento mundial, visibiliza la cosmovisión y la tradición de las mujeres tejedoras”, añadió.
Esta asociación se formó legalmente hace dos años y cuenta con 26 artesanas, expresó la coordinadora Dora Orellana, quien añadió que la conformación de la asociación tuvo como fin aunar esfuerzos para dinamizar la economía de la zona, así como para promover esta práctica milenaria, que con el pasar de los años cada mujer ha podido ir innovando.

Estilos
“En la actualidad hay estilos para tejer”, acotó Orellana, los más frecuentes y de fácil elaboración son chulla, tejido con una sola hebra de paja; y la común, que consiste en tejer con dos hebras de paja. Estos dos estilos toman un día y medio para obtener un sombrero.
Otros sombreros pueden tomar hasta una semana para confeccionarlos, expresó la tejedora, quien considera que hay diseños complejos como el vintilado, que consiste en tejer torciendo las pajas; el calado, tejido con cuatro hebras de paja; plumilla que es la combinación del estilo chulla con vintilado; caramelo es un tejido de seis hebras en adelante.

También hay el estilo denominado caracol, tejido que inicia con seis hebras y va multiplicándose en cada giro hasta llegar a las 18 hebras en la copa del sombrero, mientras que la falda o ala del sombrero llegará hasta 36 hebras. El estilo llamado medio arroz empieza con doce hebras y es doblemente torcida.


Además el estilo apodado como arrocillo es un tejido en el cual las hebras de paja tienen un triple torcido. Estos estilos de tejer se muestran vistosos al momento de combinar colores, como el denominado estrella, tejido de 12 hebras dividas en cuatro grupos de colores.
La elaboración del sombrero está dividida en tres partes: primero se teje la plantilla de forma circular, luego se teje la copa y después la falda. Una vez finalizado este proceso se hacen remates, sin cortar la paja sobrante.

Aprendizaje
María Pacheco, mujer campesina de este sector e integrante de la asociación, expresó que lleva más de 60 años tejiendo esta fibra vegetal, aprendida de sus abuelos que a diario se sentaban en una sala o en la vereda de sus casas para dedicarse a esta actividad. “Tejer es una labor que la hemos realizado durante décadas, es nuestra manera de sobrevivir y generar recursos para nuestros hogares”, comentó.


Pacheco agregó que antes el sombrero de paja era con un tejido sencillo, de color natural y con un cinta en la copa y que las nuevas generaciones han ido incorporando nuevas formas de creación con las combinaciones de colores, puntadas y diseños.
Un sombrero podrá ser costoso mientras más delgada y fina sea la paja a utilizar.

Evento
El reconocimiento a la asociación será a las 19:00 en el Museo de la Ciudad. Y el viernes desde las 09:30 será la feria exposición por la conmemoración del cuarto año de inclusión del tejido tradicional de paja toquilla como Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad, en el Parque Calderón.

Fuente: El Tiempo | ElProductor.com

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