Finaliza la cuarta ronda de negociaciones sin un acuerdo específico, y con una relación entre México y Estados Unidos cada vez más tensa.

México, que estos días revisa el Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN) junto a Estados Unidos y Canadá, se ha marcado una línea roja: no “retroceder” en los beneficios logrados, dijo a AFP el jefe negociador mexicano, Kenneth Smith. Este tratado, que une sus economías desde 1994, ve su continuidad en jaque en lo que ya es su cuarta ronda de negociaciones.

Coincide, además, con la llegada de los prototipos del muro que Estados Unidos quiere levantar entre ambos países, que han llegado a la frontera norte de México, y con la reciente conformidad por parte del país anglosajón de revisar las redes sociales de quienes intenten cruzar a los Estados Unidos.

“Caer en mecanismos de comercio administrado, o regreso a los aranceles, o mecanismos que tiñan la viabilidad de la solución de controversias, serían cuestiones inaceptables porque representarían una pérdida con respecto a lo que tenemos hoy”, enfatizó Smith. «Ahora finalmente están sobre la mesa las propuestas específicas y hay que analizarlas».

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