Ocho nuevas variedades propias de caña liberadas, es decir, sembradas en los ingenios y por cañicultores; incremento en la producción, manejo de fertilizantes y control biológico para el manejo de plagas son varios de los aportes en estos 20 años de funcionamiento del Centro de Investigación de la Caña de Azúcar del Ecuador (Cincae).

Una iniciativa financiada por los tres ingenios más grandes: Coazúcar (La Troncal), San Carlos y Valdez, que da servicio al sector azucarero y cañicultor con el objetivo de desarrollar variedades y tecnologías para el cultivo de la caña de azúcar en la cuenca baja del río Guayas.

Raúl Castillo, director general del Cincae, destaca la investigación de las variedades de caña que demoran unos doce años en ser liberadas y que comprende un proceso paso a paso para lograr un mejoramiento genético. “Comenzamos con 30.000, 50.000 plantas y terminamos con una variedad, ese es el desafío”, dijo.

Hasta antes de 1997, fecha en que el Cincae inició sus investigaciones, la variedad australiana Ragnar cubría el 86,7% del área sembrada directamente por los ingenios y el 95% del área cultivada por los cañicultores. En la actualidad, hasta la zafra del 2016 las ocho variedades ocupaban el 43,6% del área cosechada de los ingenios de La Troncal, San Carlos y Valdez.

Para mostrar a azucareros, estudiantes y autoridades los avances en las operaciones, el Cincae organizó la semana pasada una casa abierta en la estación experimental en la vía Durán-El Triunfo. (I)

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