Emelec partió como favorito en las finales del Campeonato Ecuatoriano de Fútbol y ayer lo ratificó al volver a ganar al Delfín, esta vez en el estadio Jocay de Manta, donde los ‘cetáceos’ prepararon la fiesta, pero los azules gritaron ‘Campeones’.

Y es que, tras el 4-2 logrado en el cotejo de ida, el cuadro eléctrico saltó ayer al gramado del estadio manabita a cuidar el resultado y esperar al rival, y justamente de eso se aprovechó, ya que, luego de superar los primeros 15 minutos del avasallador ataque cetáceo, el partido fue controlado, esperando el error y atacando por las bandas.

El partido que se disputó en un estadio totalmente lleno, y que estuvo dividido por hinchas de ambos elencos, fue atractivo porque el local estuvo obligado a atacar, pues su objetivo era marcar para descontar y disminuir la ventaja de los azules, pero no pudo, y, conforme pasaron los minutos, la ansiedad por anotar fue dejando desgaste en los manabitas.


Además, en frente estuvo un equipo bien estructurado y que, antes de irse al descanso, aprovechó la primera llegada clara de peligro para abrir el marcador y con ello aumentar la ventaja. Ayrton Preciado fue el encargado de romper la valla custodiada por Pedro Ortiz.

Cuesta arriba para el equipo local, que veía cómo su sueño de ser campeón se estuvo esfumando, pues ahora tenía que anotar tres tantos para conseguirlo.

Complemento
Para los últimos 45 minutos, Delfín, con más ganas que estrategia, intentó llegar al arco de Esteban Dreer, cosa que nunca se dio; Roberto la ‘Tuka’ Ordóñez solo en punta no pudo superar a Jorge Guagua, quien siempre estuvo un segundo adelante impidiendo que el goleador cetáceo quede cara a cara con el arco.

Para infortunio de los celestes, a los 64 minutos, Bryan Angulo, otro demoledor delantero azul, a través de un contragolpe, infló las redes cetáceas y con ello aniquilar las aspiraciones del cuadro local que por primera vez estaba en una final y buscaba su estrella. 2-0 en la vuelta y 6-2 en el global le estuvo dando el título al Emelec.


Delfín bajó los brazos, se resignó y ambos elencos esperaron el desenlace del partido que fue dirigido por Ómar Ponce.
Los hinchas azules cantaron el “ole, ole, ole” al ver cómo su equipo se adueñó de todo. La fiesta se prendía, los cánticos de Emelec campeón fueron más seguidos hasta que se encendieron más con el pitazo final para desatar la algarabía no solo en el estadio del puerto manabita, sino en todos los rincones del país.

Premiación
Con rostros llenos de nostalgia, mojados con las lágrimas de impotencia al no poder dar una alegría a esta tierra pujante, los jugadores subieron al podio para recibir la medalla de plata, pero queda la promesa de seguir soñando en la próxima edición del rentado nacional.
Luego, fue el turno para los azules, quienes, mostrando la otra cara de la moneda y luciendo una camiseta con la estrella 14, uno a uno pasaron a afirmarse el metal dorado y elevar la posterior euforia, levantando el trofeo de campeones. (MRO) (D)

 

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