Luego de mantener reuniones con el Consejo Consultivo y el Comité Técnico de Maíz, el Ministro de Agricultura y Ganadería, Rubén Flores, aprobó la importación de 100.000 toneladas de cereales: maíz amarillo duro y trigo.

La importación de esa materia prima fue consensuada entre el sector público y los productores de maíz amarillo duro, representantes de la industria de balanceados, y productores de proteína animal (avicultores y porcicultores).

La medida se adopta debido a que en estos meses del año los pequeños, medianos y grandes productores ya no tienen maíz para proveer a las industrias; por otro lado, quienes sí poseen especulan con el precio del producto, ya que lo comercializan sobre los 22 dólares, cuando el precio mínimo de sustentación es de 14,90 dólares.

Para el ciclo 2017 – 2018 se estima que el consumo de maíz será alrededor de 1.400.000 toneladas métricas.

Las importaciones comenzarán una vez que las industrias que han absorbido la cosecha nacional ingresen los documentos respectivos en el Ministerio de Agricultura y Ganadería. A partir de eso se prevé que el arribo demore unos 20 días en llegar a suelo ecuatoriano.

Según el Reglamento de Comercialización de Maíz, la fecha límite de arribo del producto importado al puerto será el 28 de febrero del año siguiente. Medida que se toma con el objetivo de precautelar los intereses de los agricultores quienes inician su cosecha en abril.

Si no se importa el producto, el sector productor de proteína animal no tendría la materia prima necesaria para elaborar el alimento balanceado. Esto afectaría al precio de la carne de pollo y de cerdo, así como de los huevos, incidiendo en la seguridad alimentaria, y en la economía de pequeños productores.

De esta manera, se cumple con el propósito de la política pública, que consiste en encontrar un equilibrio entre los intereses de productores e industriales, así como de los consumidores.

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