Vinícolas 100% ecuatorianas presentan un producto diferente, con diversos sabores, extraídos del mortiño, la miel, el mango, la mora y el maracuyá. La producción de vino no solo le ha dado al país un nuevo elemento para exportar, si no que también las comunidades  se han visto dinamizadas por este nuevo negocio.

“Da emoción saber y ver cómo nuestros productos causan impacto y cada vez es mayor su consumo”, dice María Sulí, de la comunidad de Tisaleo, en Ambato. Para ella, esta es una gran oportunidad de crecimiento.

Flavio Sigcha, perteneciente a Sigchos, en Cotopaxi, explica que uno de los principales objetivos de crear la vinícola es hacer crecer a la comunidad, al igual que proporcionar empleo. ”La mayoría de nosotros trabaja aquí. Nuestros socios son parte de la comunidad”.

Sigcha, además de producir parte de la materia prima, es uno de los 21 socios de ‘El último Inca’, un vino hecho a base de mortiño, cosechado y producido en Sigchos. Los integrantes pertenecen a la comunidad y empezaron a producir un nuevo licor con frambuesa y uvilla; sin embargo, siguen en pruebas y aún no sale al mercado.

Sus principales clientes son los turistas, quienes quedan totalmente asombrados con el sabor y el origen.

En Sigchos cosechan mortiños y uvillas para la producción de vinos ecuatorianos.

Producción de bebidas
Tradicionalmente Ecuador es conocido por sus platos típicos, lugares turísticos, exportaciones petroleras y cacaoteras, mas no por ser productor de vino. Pocas personas saben que en el país se produce este licor y que se elabora con productos nacionales.

Miguel Guerrero, proveedor de diversas marcas de vinos locales, afirma que “no es fácil insertar productos nuevos en el mercado, sobre todo cuando existe gran cantidad de licores con larga trayectoria y una clientela fija”.  Sin embargo, algunas vinícolas, como ‘Vino de Miel Alvarium’, han tenido la oportunidad de realizar pequeñas exportaciones a diversos países.

José Luis Rivadeneira, fundador de Alvarium, dice que la bebida se hace a base del dulzor de la miel de abeja, que se genera con la flor del eucalipto. Además, comenta que su mayor consumidor son los extranjeros, quienes han desgustado el vino en diversas hosterías. Las producciones la realizan en San Antonio de Ibarra.

Alvarium ha realizado algunas  mini-exportaciones, como a Suiza. Tiene planeado ingresar a cadenas nacionales en la categoría vinos blancos dulces.

Embotellamiento del vino de mortiño, que luego será distribuido.

Otra variedad 
La marca Kafrú es otro tipo de vino, que usa frutas ecuatorianas, como la mora negra de castilla, el mango y el maracuyá, provenientes de Tisaleo. Este licor es clasificado como vino hervido, seco y semi-seco.  Su propietaria y fundadora es Karen Guerrero, quien cree que “se debería apreciar el producto local. Muchos prefieren un vino chileno a uno ecuatoriano. Es una gran inversión que no se valora ”.

En Ecuador se calcula que aproximadamente cuatro de cada ocho personas consume vino a diario, según estudios realizados por la oficina comercial de Prochile y la cifra va en aumento. Probar nuevas sensaciones, experiencias y sabores ha hecho que el consumo de vino se incremente poco a poco en el país.

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