Al llegar a Pasa se puede sentir la tranquilidad del campo. Desde temprano, la gente lleva a sus ovejas al pasto, otros van a sus trabajos en la ciudad y los niños asisten a la escuela.

Esta parroquia rural es la encargada de custodiar varios ecosistemas importantes, como los páramos. De hecho, quienes habitan allí lo consideran como un ‘oro verde’, pues a través de ellos se cuida a las fuentes de agua.
En la zona baja se puede ver diferentes cultivos como papas, habas, ocas, malluas y mellocos; y huertos frutales que tienen desde claudias hasta tomates de árbol.

La gente paseña, es un 92% kichwa, vive y se alimenta de la producción agropecuaria, del cuidado de animales y la labranza de cultivos.


La organización 

Aníbal Zumbana, paseño de nacimiento e ingeniero agrónomo, es presidente de la Unión de Organizaciones Campesinas e Indígenas de Pasa (Uocaip). Él recuerda que antiguamente Pasa era un sector que no tenía carreteras y bebían agua de las acequias.

Por falta de empleo Aníbal, de 50 años, y varios jóvenes de su época migraron para las grandes ciudades, así llegó a Loja. Después de varios años volvió a su tierra.

El proceso de la Uocaip nace por los años 80, cuenta Aníbal, haciendo referencia a sus antepasados, parte importante para el desarrollo de esta parroquia. “Nuestros abuelos y padres empezaron a gestionar obras para las comunidades, así se organizaron para legalizar nuestros territorios”.

Uno de los primeros proyectos fue poder tener agua entubada, la construcción de un reservorio y una hidroeléctrica.

El 3 de julio del 2003 la Uocaip es legalmente reconocida. Ya con una vida jurídica vienen apoyos de distintas organizaciones. A partir de 2012 y 2014, Zumbana fue secretario y tesorero. En 2018, en congreso, lo eligieron como presidente.

LIDERAZGO. Aníbal Zumbana cuida todos los proyectos.

El cuidado de los páramos 
Existen más de 2.000 hectáreas de páramos que los paseños preservan comunitariamente, esta acción está ligada directamente con el Fondo de Páramos Tungurahua, el proyecto Socio Bosque del Ministerio del Ambiente, conjuntamente con el acompañamiento técnico y económico de la Central Ecuatoriana de Servicios Agrícolas (CESA).

De estas instituciones, la Uocaip recibe un aporte económico anual, que sirve para invertir en distintos proyectos de emprendimiento para las comunidades.
Amado Martínez ha trabajado varios años con CESA y es quien está a cargo de la coordinación de los proyectos con las instituciones.

Una de las metas ha sido bajar la sobreexplotación de animales y la quema de los pastizales y pequeños bosques. “En la actualidad hay pocos animales en el páramo. Esto se ha logrado dándole a la gente una solución productiva de concientización y de réditos económicos”.

La conservación es importantísima, recalca Amado, haciendo énfasis en la capacitación y sensibilización que se hace a través del programa de Futuragua con los niños. “Este es el trabajo más importante que se hace, porque más allá de las obras físicas es importante que los niños entiendan el valor de los páramos, para que cuando sean líderes de sus comunidades puedan continuar cuidando nuestros páramos”.

La minga 
A unos 15 minutos, aproximadamente, se encuentran los terrenos comunitarios. La organización tiene una cementera de papas, que está cercada con alambres de púas. Todo el trabajo de siembra y cuidado se realiza en minga.

La gente de la comunidad Cuatro Esquinas, alrededor de 50 personas, llegan con su azadón, pues es momento de aporcar las papas y colocar el abono. Todos se reúnen para recibir indicaciones y con azadón al hombro, se dirigen al lugar de trabajo.

El compromiso, asegura el ingeniero Zumbana, es que con la producción de las papas se les pueda retribuir el trabajo y que las comunidades reciban semillas y un incentivo económico para sus cultivos.

Al llegar a Pasa se puede sentir la tranquilidad del campo. Desde temprano, la gente lleva a sus ovejas al pasto, otros van a sus trabajos en la ciudad y los niños asisten a la escuela.

Esta parroquia rural es la encargada de custodiar varios ecosistemas importantes, como los páramos. De hecho, quienes habitan allí lo consideran como un ‘oro verde’, pues a través de ellos se cuida a las fuentes de agua.

En la zona baja se puede ver diferentes cultivos como papas, habas, ocas, malluas y mellocos; y huertos frutales que tienen desde claudias hasta tomates de árbol.

La gente paseña, es un 92% kichwa, vive y se alimenta de la producción agropecuaria, del cuidado de animales y la labranza de cultivos.
  
La organización 
Aníbal Zumbana, paseño de nacimiento e ingeniero agrónomo, es presidente de la Unión de Organizaciones Campesinas e Indígenas de Pasa (Uocaip). Él recuerda que antiguamente Pasa era un sector que no tenía carreteras y bebían agua de las acequias.

Por falta de empleo Aníbal, de 50 años, y varios jóvenes de su época migraron para las grandes ciudades, así llegó a Loja. Después de varios años volvió a su tierra.

El proceso de la Uocaip nace por los años 80, cuenta Aníbal, haciendo referencia a sus antepasados, parte importante para el desarrollo de esta parroquia. “Nuestros abuelos y padres empezaron a gestionar obras para las comunidades, así se organizaron para legalizar nuestros territorios”.

Uno de los primeros proyectos fue poder tener agua entubada, la construcción de un reservorio y una hidroeléctrica.

El 3 de julio del 2003 la Uocaip es legalmente reconocida. Ya con una vida jurídica vienen apoyos de distintas organizaciones. A partir de 2012 y 2014, Zumbana fue secretario y tesorero. En 2018, en congreso, lo eligieron como presidente.

El cuidado de los páramos 
Existen más de 2.000 hectáreas de páramos que los paseños preservan comunitariamente, esta acción está ligada directamente con el Fondo de Páramos Tungurahua, el proyecto Socio Bosque del Ministerio del Ambiente, conjuntamente con el acompañamiento técnico y económico de la Central Ecuatoriana de Servicios Agrícolas (CESA).

De estas instituciones, la Uocaip recibe un aporte económico anual, que sirve para invertir en distintos proyectos de emprendimiento para las comunidades.

Amado Martínez ha trabajado varios años con CESA y es quien está a cargo de la coordinación de los proyectos con las instituciones.

Una de las metas ha sido bajar la sobreexplotación de animales y la quema de los pastizales y pequeños bosques. “En la actualidad hay pocos animales en el páramo. Esto se ha logrado dándole a la gente una solución productiva de concientización y de réditos económicos”.

La conservación es importantísima, recalca Amado, haciendo énfasis en la capacitación y sensibilización que se hace a través del programa de Futuragua con los niños. “Este es el trabajo más importante que se hace, porque más allá de las obras físicas es importante que los niños entiendan el valor de los páramos, para que cuando sean líderes de sus comunidades puedan continuar cuidando nuestros páramos”.

La minga 
A unos 15 minutos, aproximadamente, se encuentran los terrenos comunitarios. La organización tiene una cementera de papas, que está cercada con alambres de púas. Todo el trabajo de siembra y cuidado se realiza en minga.

La gente de la comunidad Cuatro Esquinas, alrededor de 50 personas, llegan con su azadón, pues es momento de aporcar las papas y colocar el abono. Todos se reúnen para recibir indicaciones y con azadón al hombro, se dirigen al lugar de trabajo.

El compromiso, asegura el ingeniero Zumbana, es que con la producción de las papas se les pueda retribuir el trabajo y que las comunidades reciban semillas y un incentivo económico para sus cultivos.

Tractor comunitario y lana
Julio Sailema, quien está encargado del tractor comunitario, realiza varios viajes llevando los costales de abono para facilitar la minga.

El tractor agrícola comunitario fue adquirido por donaciones de algunas instituciones y de la misma organización. Don Julio también comenta que trabaja todos los días en el tractor y el objetivo de este proyecto es dar servicio a la gente en ayuda a sus cultivos, de tal manera que se reduzca el costo del arado.

Por otro lado, en un convenio con Salinas de Guaranda, la Uocip vende lana de borrego. Todos los jueves se realiza la compra a los productores y se almacena en el centro de acopio.

La proyección es contar con un centro de lavado de lana, para mejorar el precio de este emprendimiento y que la gente de las comunidades pueda tener mejores ingresos.

Valoración cultural 
La descendencia kichwa es predominante en Pasa; sin embargo, Anibal Zumbana comenta que lamentable la migración hace que la gente se olvide del idioma de la vestimenta y las costumbres, de tal manera que desde la organización quieren seguir fortaleciendo su cultura, a través de eventos culturales que generen procesos para la valorización de costumbres y tradiciones.

Pasa también cuenta con una zona seca donde se dan los pencos, la cabuya y las tunas, es así que uno de los proyectos a futuro es acondicionar el uso de este ecosistema, para aprovechar la cabuya, por ejemplo. “Esta es una fibra y antiguamente se hacían shikras, costales, de manera natural que no contamina como los plásticos y queremos concientizar y reducir la contaminación del ambiente”, dice Aníbal.

Almacén agropecuario
° Este proyecto comunitario se dedica a vender insumos agrícolas, semillas, afrechos, sales minerales y balanceados. Además, con ayuda de los técnicos del Ministerio de Agricultura, Ganadería, Acuacultura y Pesca (Magap) se realizan campañas de capacitación especialmente con los productores de leche, en inseminación y desparasitación.  A través de estos emprendimientos, la Uocaip apoya a las comunidades implementando plazas de trabajo e incrementando las utilidades para los paseños.

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