La Agencia de Regulación y Control Fito y Zoosanitario (Agrocalidad)  desarrolla el acompañamiento y vigilancia a los centros de faenamiento de animales grandes y pequeños para controlar que exista inocuidad en los procedimientos que se hacen en estos lugares.

Alex Chacón, director de Agrocalidad en Cotopaxi, manifestó que el control está enmarcado en los centros de faenamiento, tanto industriales como artesanales públicos y privados.

Como datos generales, el país cuenta con 205 camales catastrados de tipo municipal para especies mayores, y de estos 131 mantienen una certificación de centro de autorizado bajo inspección oficial.

En la provincia se tienen siete centros de faenamiento municipales de los cuales 6 están activos y con la certificación  a excepción de Pujilí que terminó por cerrarse al no cumplir todas las condiciones.

En el caso de los centros artesanales para el faenamiento en aves en Cotopaxi  se cuenta con 125 centros de los que 89 cuentan con certificación de centro de faenamiento por autorización y vigilancia oficial, 26 se encuentran activos es decir con planes de acción o en mejoras y 12 están cerrados por los propietarios por acciones de la agencia.

Chacón explicó que en lo que va del año han clausurado por distintas situaciones de falta de inocuidad ocho camales artesanales los que están  distribuidos en Latacunga, Salcedo y La Maná y han hecho operativos para el control de faenamiento clandestino.

En estos casos, el Director de Agrocalidad comunicó que  se han detectado 2 centros clandestinos en Tanicuchí,  que fueron clausurados y se encuentran dentro del proceso  administrativo, “estos centros de faenamiento eran de especies mayores como porcinos y ovinos que eran comercializados a la colectividad, poniendo en riesgo su salud pues no se respetaban los cánones de inocuidad”.

La agencia regula y controla que los centros cumplan con las normativas y la presencia de un médico veterinario que realice  la supervisión antes y postmortem de los animales faenados.

Chacón contó que los camales deben cumplir con varias características que garanticen la calidad de los productos con la delimitación de áreas, instalaciones adecuadas y análisis del agua que usan para que no exista  contaminación cruzada y manteniendo la higiene de los operarios que están en los centros de faenamiento.

“Mantenemos un manual en el que se establecen los requisitos de la habilitación para los centros de faenamiento y el personal que deben cumplir con estricta innocuidad de los alimentos y su manipulación”, dijo Chacón.

A escala nacional 36 centros han sido clausurados por no cumplir los procesos  que exige la normativa sobre la inocuidad del producto.

El Director pidió a la ciudadanía y ganaderos que denuncien los camales clandestinos a través de visitas a la Agencia, en  la línea 1-800 AGRO donde se pueden dejar quejas y sugerencias sobre el control de plazas y mercadeo.

Camales de los cantones

Los  centros de faenamiento de Saquisilí, Latacunga y La Maná se encuentran con planes de acción para mejorar su servicio.

Hace tres meses se concluyó el proyecto de mejoramiento en Salcedo  y en Saquisilí se hará un cierre técnico en abril para mejoras en la infraestructura, piso, paredes, ventanas, techo y separación de áreas.

Esta es una obra que requiere construcción y el cierre técnico para no tener contaminación cruzada, explicó Chacón.

Después de esto se harán mejoras  en Latacunga y en La Maná, para lo que Agrocalidad brinda el acompañamiento para que los centros cuenten con las especificaciones técnicas requeridas.

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