Las exportaciones vietnamitas de productos agropecuarios, forestales y pesqueros
experimentaron una caída del 2,8 por ciento en los dos primeros meses del año al totalizar cinco mil 340 millones de dólares.

Según informó hoy el Ministerio de Agricultura y Desarrollo Rural, en enero y febrero también las compras de esos rubros marcaron un baja interanual (del 6,7 por ciento) al quedar en cuatro mil 300 millones de dólares.

Expertos coincidieron en que ambos fenómenos se debieron al retraimiento de las operaciones comerciales, en especial las que tienen que ver con la alimentación, debido al temor de los consumidores a ingerir productos contaminados con el nuevo coronavirus.

Las operaciones de compra-venta de esos renglones entre Vietnam y China, por ejemplo, se han visto considerablemente reducidas -tanto a través de la frontera terrestre como por vía marítima y aérea- desde el anuncio del brote vírico en el gigante asiático.

Por tipos de productos, las bajas más sensibles las experimentaron los acuícolas (15,9 por ciento menos); los pecuarios (9,6 por ciento por debajo); y las frutas, vegetales y otras mercancías de origen agrícola (inferiores en 4,3 por ciento).

Las excepciones fueron el arroz y la madera y los artículos fabricados con ese material, cuyas exportaciones aumentaron 20,5 y 10,2 por cientos, respectivamente, pero favorecidos por contratos anteriores a la aparición del virus o por mejores precios en el mercado internacional.

En vista de la situación creada por el COVID-19, los ministerios de Agricultura y Desarrollo Rural y de Industria y Comercio han realizado acciones para volcar la actual excedencia de esos productos en el mercado doméstico a precios atractivos.

Según la Oficina General de Estadísticas, en el primer bimestre del año las exportaciones e importaciones en general del país crecieron casi lo mismo (alrededor del 2,5 por ciento), pero la resultante fue un déficit comercial cercano a los 180 millones de dólares.

Además de leve, el desequilibrio no preocupa mucho al gobierno porque en los inicios de año las compras del país suelen ser mayores que las ventas. Lo preocupante es el impacto que a corto o mediano plazo pudiera tener el COVID-19 sobre el comercio y el clima de negocios en general.

El fenómeno constituye una real amenaza para la economía nacional, cuyo crecimiento en 2020 debería aproximarse al de los dos años anteriores (superior al siete por ciento).
Los riegos se acrecientan porque ya el coronavirus dio las primeras señales de que también afectará a otros contribuyentes tan importantes de capitales como el turismo y las inversiones extranjeras.

DEJA UNA RESPUESTA

Por favor ingrese su comentario!
Por favor ingrese su nombre aquí