El toque de queda se extendió ya a partir de las 14:00 a nivel nacional a fin de prevenir la propagación del coronavirus, y mientras en la ciudad, en departamentos y casas sus habitantes buscan la forma de ‘matar el tiempo’ y entretenerse ya sea en las redes sociales, internet, Netflix y demás programas, otra es la realidad que se vive en el campo.

Grandes extensiones de terreno rodean las viviendas de los ciudadanos, y si bien es cierto, autoridades y fuerza pública recorren las vías principales vigilando que se respete el toque de queda, dentro de sus propiedades el trabajo continúa.

Realidad 

El viento sopla en el sembrío de Ángel Machado, agricultor, quien luego de que se dio el toque de queda asegura que no saldrá para nada de su propiedad, pero eso no significa que se encerrará en su pequeña vivienda de teja, sino que por el contrario con su esposa tienen una tarea pendiente que es ‘aporcar’ su siembra de papas.

Él alista azadones y un compuesto fertilizante y pone manos a la obra. “Aquí de por si ya estamos aislados, no tenemos contacto con personas extrañas y peor estamos en aglomeraciones. Acá somos solo mi esposa y yo, pues mis pequeños si están en casa también con sus tareas, limpiar la casa, lavar los platos y hacer los deberes de la escuela”, dijo.

Para Ángel el temor si está presente, pero no le queda más que tratar de continuar con sus labores.

Situación similar vive Fernando Tisalema, quien no sale de su propiedad, pero si realiza actividades agrícolas.

Cargado una bomba de mochila, el agricultor decidió fumigar su siembra de arveja. “Estamos solos, no hay aglomeración como se ve en las ciudades, aquí seguimos trabajando, pero desde cada uno de nuestros terrenos”, dijo.

El agricultor manifestó que tiene también fresas, pero ha decidido con su esposa no salir a ninguna feria sino compartir con sus propios familiares y vecinos que no tienen esta fruta o incluso intercambiar con algún otro producto. “No me voy a arriesgar a ir a Ambato a las feria y luego venir contagiado”, dijo, al tiempo de asegurar que es en estos momentos es donde más aprovechan los comerciantes llevando los productos a precio de ‘gallina enferma’.

Pedido 

José Díaz, productor de mora y fresa, manifestó que la preocupación existe, pero que dentro de sus terrenos se puede respirar aire puro y nunca se está mucha gente junta, sino separados incluso a más de dos metros como lo recomiendan las autoridades.

“Estamos cumpliendo lo que disponen las autoridades con el toque de queda”, dijo al tiempo de pedir a las autoridades velar por los agricultores, ya que siempre son quienes más pierden puesto que deben entregar sus productos a costos muy bajos.

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