Tras dos años  de la llegada de la plaga de la punta morada a la provincia, los productores aseguran aún tener dudas sobre esta problemática; sin embargo, han logrado superar barreras que les permiten vivir con ella.

La punta morada de la papa es transmitida por un vector, insecto chupador exclusivo de plantas solanáceas (plantas de hojas simples) como la papa, el tomate riñón, tomate de árbol, pimiento, berenjena y otros. Afecta más a la papa porque daña por completo al tubérculo.

Para Salomón López, productor de papa,  el conocer sobre las características que tiene el insecto que está afectando a los cultivos le ha permitido tomar medidas de control que mitiguen la pérdida de sus plantaciones.

“Hemos aprendido con el acompañamiento del Ministerio de Agricultura y Ganadería (MAG) y Agrocalidad que nos han enseñado a hacer trampas caseras y a utilizarlas correctamente para controlar el ataque de este insecto que se esconde en las hojas bajas de los cultivos”. Destacó que están al tanto de que esta plaga no se puede erradicar, por lo que ha sido necesario aprender a convivir con esta nueva enfermedad”, mencionó.

Alex Chacón, director de Agrocalidad, comunicó  que la punta morada de la papa es de muy difícil detección y control, por lo que causa pérdidas significativas de rendimiento y calidad.

Por ello explicó que se han cumplido mesas de trabajo, socializaciones, días de campo prácticos, elaboración de material informativo y difusión en medios de comunicación.

Destacó que la mayoría de agricultores ya han podido combatir la plaga y aprender del proceso, para poder hacerlo solos.

Ya que para combatir la plaga es necesario mezclar el plaguicida con agua que cumpla con los requisitos del ph y hacer la fumigación en la parte baja de las hojas.

“En estos años se ha conseguido un aprendizaje y el 90% de los productores ya saben como controlar la plaga y el 10% restante aún requieren acompañamiento”.

Esta enfermedad se dio en Norteamérica; con el tiempo ha llegado a nuestro país y desde que se dieron las primeras alertas, el Ministerio de Agricultura y Ganadería ha adoptado medidas preventivas que evitan un mayor impacto.

En Cotopaxi se cuenta con 5.000 hectáreas de sembríos de papa y 8.000 productores, de estos el 80% son pequeños y 60% ha tenido afectaciones, las que aún no han acabado con los productos al máximo y se puede revertir los daños.

Pedro Ponce, agricultor y productor de papas por más de 15 años explicó que  cuando la plaga llegó a la provincia tenían muchas dudas pero existió mucho acompañamiento con las diferentes  casas comerciales.

“Es algo muy preocupante, en definitiva tendremos que vivir con esto y tenerla controlada, pero  con la ayuda de técnicos podemos hacerlo”, dijo Ponce.

En el caso de su toda la producción de papa se va a  la empresa privada para la exportación, por lo que el producto debe estar en excelente calidad y cumplir todos los requerimientos internacionales.

Para ello en las 40 hectáreas sembradas mantienen un control diario de la papa y mantienen la vigilancia  sanitaria.

Eddie Pesantez, viceministro del MAG, visitó Cotopaxi la semana pasada y aquí comentó que  han podido comprobar  cómo se cumple el control de la punta morada en una de las haciendas de la localidad que también sufrió varios estragos con la plaga.

“Se debe generar una reacción y cambiar el camino con el que se produce y hacerlo con más tecnificación lo que no requiere de grandes instalaciones sino controlar mucho lo sanitario”, dijo el viceministro.

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