El árbitro cuencano Luis Quiroz muestra una de las truchas que se crían en la piscícola Sunincocha, en Azuay. Cortesía Luis Quiroz

El réferi ecuatoriano se centró en su emprendimiento durante la pandemia y además creó otro.

El silbato, sus cronómetros, su uniforme arbitral y demás implementos hoy están bien guardados. Con la paralización del campeonato, otros de los protagonistas del fútbol como son los árbitros, también dejaron de trabajar.

El central cuencano Luis Quiroz no es ajeno a esa realidad. En medio de la pandemia por el covid-19 le dio más fuerza a un emprendimiento familiar: la venta de truchas. Además, creó otro negocio junto con un amigo, la venta de mariscos.

La venta de ese pescado es casi una tradición familiar. Su padre, del mismo nombre, lleva más de 20 años en la piscicultura (crianza de peces) en el sector de El Cajas. Hace un poco más de un año, él observó que un espacio del terreno no estaba siendo utilizado y con el respaldo de su hermano Darwin y un cuñado, arrancaron el proyecto con la guía y experticia de su padre.

Todo ese tiempo se mantuvo activa su microempresa, pero el árbitro estaba dedicado 100% a ejercer su profesión. Con la pandemia todo cambió y se enfocó sobre todo en generar recursos económicos, pues no los estaba recibiendo de su actividad principal. “Siempre hay una vía alterna para salir. Me inmiscuí más en esto y hemos generado ideas, con la ayuda de gente más experta. Nos ha ido muy bien”, contó en entrevista con EL TELÉGRAFO.

Quiroz recuerda mucho su niñez y adolescencia, con las caminatas y las salidas a pescar en ese mismo sector. La pesca es una afición que hoy mantiene y la elevó con la creación de la piscícola Sunincocha. Mientras que la venta de mariscos, bajo el nombre de Kraken, surgió hace dos meses.

Un amigo suyo, que iba a quedarse sin trabajo, le propuso la idea y le gustó. Es algo a menor escala, pero han ganado clientes en corto tiempo. Reciben productos de Guayaquil y Machala y los distribuyen en Cuenca. Él ha tenido que realizar entregas, con todas las medidas de seguridad, pero sin descuidar sus entrenamientos en casa para mantenerse físicamente en forma.

“He podido conocer un ámbito diferente al que acostumbro y busco sumar experiencia para, en un futuro, tener algo bien establecido. Me equivoco hoy, para mañana saber qué hacer en este tipo de negocios”, señaló.

También anhela pronto volver a las canchas y continuar con su carrera arbitral. Queda un mes para eso, pero  mientras tanto, el central modificó sus rutinas para seguir de cerca sus emprendimientos y estar al tanto de cada “jugada”, igual como en el fútbol.

12 años como profesional

Luis Quiroz nació hace 32 años en Cuenca. En 2008, su hermano Darwin le sugirió que siga el curso de árbitros profesionales, que se iba a dictar en la ciudad.

Así fue como Quiroz entró al mundo del arbitraje, una labor dentro del fútbol, un deporte que siempre disfrutó.

De a poco ascendió en el escalafón de arbitraje. Pasó por cuarta y tercera categoría, se instaló en segunda y luego pudo estar en la serie B, hasta llegar a la A en 2015. Al año siguiente recibió la escarapela FIFA por su desempeño.

A nivel internacional, su estreno fue en el Sudamericano sub-15 de 2017 en Argentina. También arbitró en la Copa Sudamericana 2018 y 2019.

El año pasado fue elegido para el Campeonato Sudamericano sub-17 que se jugó en Perú y donde estuvo en dos partidos. En 2018 pitó la final del torneo nacional entre Liga de Quito y Emelec. Y el año pasado la final de ida de la Copa Ecuador.

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