El 90% de la producción de mango “Manila” se perdió en esta temporada, aseguró José Armando Torres, presidente del Consejo Estatal de Productores de Mango (Coemango), quien lamentó que el mercado para esta variedad haya sido prácticamente nulo y a falta de compradores, el fruto se quedó en el suelo de las huertas.

“Solo el 10% se vendió para jugo, en 40 pesos la reja de 30 kilogramos, no salían ni los gastos, por eso es que muchos productores lo dejaron caer”, añadió.

En entrevista para El Comentario, explicó que “los productores cultivan dos variedades, ‘Manila’ y ‘Ataulfo’, mismos que realizan un tratamiento para adelantar la floración, siempre tratando de tener mango a fines del mes de febrero; sin embargo, al presentarse lluvias atípicas, se dio una producción de mango ‘niño’ en grandes niveles, es decir, mango pequeño de la variedad ‘Ataulfo’, los cuales no alcanzan su desarrollo fisiológico por las bajas temperaturas que afectan a los árboles durante el periodo de floración, dificultando la venta”.

Aunado a eso, “la pandemia y subsecuentes disposiciones de las autoridades de quedarse en casa, ocasionaron que el mango a nivel nacional no tuviera ventas; tuvimos grandes pérdidas, en la huerta se ve el daño”.

No obstante lo anterior, dijo que “los productores tienen la esperanza que la nueva floración les ayude a recuperarse económicamente, porque estas pérdidas fueron fuertes y estamos con el Jesús en la boca”.

La preocupación más fuerte, dijo, “es que los productores tienen préstamos con las ‘cajas’ o instituciones financieras, y hasta el momento no se han dado condiciones para recuperarse; esperamos que esta floración, dándole el cuidado necesario, nos amarre. Confiamos en tener fruto y ojalá que este tiempo nos recupere, no quitamos el dedo del renglón, porque es lo único que sabemos hacer los productores de mango, estamos echándole ganas”.

Actualmente, una gran cantidad de mango “Manila” se descompone en los suelos de huertas, mientras que el “Ataulfo” logró venderse lentamente.

Finalmente, señaló reiteró el productor, “la esperanza es que en tres meses, a partir de la floración, haya fruto de corte, por lo que a fines de junio o principios de agosto se tendría una producción un poco más fuerte y con la esperanza de que tenga buen precio”.

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