En el departamento de Anta se sembró menos de un 30% de la superficie de granos y los cultivos sufren estrés hídrico. En Rivadavia la pesadilla de pequeños productores se parece, cada vez más, a la de 2013.

El agro y la ganadería de Salta transitan por uno de los peores comienzos de año. Las elevadas temperaturas y la falta de lluvias pusieron otra vez al sector agropecuario de la región ante un paradójico clima de tormenta productiva perfecta.

Hay mucha preocupación en los pequeños, medianos y grandes productores, porque no les queda mucho más que rezar por lluvias, esperar una mano del cielo y apurar algunas decisiones odiosas para amortiguar el impacto de las pérdidas que empiezan a asomar en el norte, este y sur de la provincia, asegura un trabajo realizado por  el diario El Tribuno.

A medida que se achican las oportunidades de siembra y languidecen los rodeos también crece la incertidumbre del sector agropecuario, porque la presión fiscal, el desdoblamiento cambiario y los onerosos fletes a puerto exigen rindes que hoy, bajo los caprichos climáticos de “La Niña”, parecen inalcanzables en la soja, el maíz y otros cultivos de la campaña de verano.

Para los próximos días están pronosticadas lluvias aisladas en la región, pero las perspectivas agroclimáticas anticipan que las condiciones de humedad seguirán siendo escasas en los suelos de la mayor parte del país, con pocas excepciones en Salta y provincias vecinas del NOA y el NEA.

En medio del desalentador escenario, al que productores consultados no dudaron en calificar de “dramático”, la Sociedad Rural Salteña hizo pública su preocupación por las pérdidas que acarrearía la campaña 2021-2022.

“Las zonas agrícola-ganaderas de la provincia de Salta están en una situación crítica debido a la falta de lluvia. Los acumulados no superan los 100 milímetros, con zonas sin lluvias desde mayo 2021”, sintetizó la entidad rural el jueves último a través de un comunicado, en el que remarcó que “la siembra de gruesa viene con un avance que no supera el 20% a nivel provincial, sabiendo que el retraso en la misma genera una disminución en los rindes productivos”.

La Sociedad Rural precisó que “en los campos ganaderos la situación también es compleja, por lo que se están tomando medidas como descargas de campo y destetes precoz, lo cual generará menor producción y aumento de los costos”.

La entidad, que en abril cumplirá 121 años de vida institucional en Salta, hizo notar que pequeños productores ganaderos enfrentan situaciones desesperantes por la escasez de pasturas y la falta de agua para los animales.

En los últimos días el presidente de la Sociedad Rural, Carlos Segón, recorrió campos, fincas y puestos ganaderos en los que recomendó “mantener los recaudos necesarios ante la situación de emergencia”.

En establecimientos pecuarios de distintos departamentos de la provincia ya se desocupan campos y se realizan destetes anticipados y precoces.

Los destetes, bajo condiciones de normalidad suelen efectuarse seis meses después de las pariciones, una vez que los terneros alcanzaron pesos de entre 180 y 200 kilos, pero por estos días muchos productores empezaron a separarlos de las madres con apenas tres meses de vida e inclusive con dos, para evitar pérdidas mayores.

La desocupación de campos, otra medida obligada por la emergencia, supone en algunos casos el traslado de rodeos hacia campos que ofrecen alguna disponibilidad de pasturas en arriendo o desprendimientos de hacienda a bajo precio.

“Si no llueve en los próximos diez días habrá pérdidas cuantiosas en los granos y en la ganadería”, afirmó Segón, tras señalar que en el este salteño hay extensas zonas en las que en los últimos meses llovió apenas un 30% de los promedios históricos de precipitaciones.

Por la seca, en áreas anteñas que a estas alturas deberían tener al menos dos terceras partes de su superficie ya sembradas con granos y legumbres se evidencian preocupantes retrasos.

Desde zonas agrícolas donde algunas lluvias aisladas posibilitaron las siembras directas se avanzó solo un 30% en la siembra de soja y un 22% en la de maíz. En la de poroto, que es algo más tardía, apenas se llevaba sembrado hasta el viernes último un 10% del total proyectado para la presente campaña.

En cultivos tempranos, expuestos a la sequedad y un sol quemante, empiezan a manifestarse los efectos del estrés hídrico que impacta en el rendimiento de las cosechas y ocasiona, ante la escasez prolongada precipitaciones, la pérdida de lotes completos en la agricultura de secano.

La irregularidad y heterogeneidad en la distribución geográfica espacial de las precipitaciones también tiene en vilo a productores del norte y sur de la provincia. En la segunda sección de Rosario de la Frontera hay áreas donde los valores de lluvia acumulados apenas superaron los 60 milímetros.

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