Foto cortesía / Por: Marlene Bernal

Los deseos de buscar un mejor bienestar y demostrar que los pequeños productores pueden hacer cosas por su cuenta, llevaron a Dionisio Romero, en la Parroquia Cerecita a 45 minutos de Guayaquil, a dejar su pequeña granja integral y en el mismo espacio convertirse en un exportador de pitahaya.

Su finca se llama Voluntad de Dios y como él dice, “he dejado que Dios guie mis pasos y he llegado hasta donde estoy”.

Romero, empezó a ingeniarse en su granja, algunos tipos de negocio para poder sustentar a su familia, fue así que creo una granja integral donde contaba con gallinas, peces y gran variedad de cultivos que vendía en Guayaquil o a sus vecinos.

Dentro de esos cultivos vio el potencial de la pitahaya roja y al hacer contactos con expertos y exportadores, lo convencieron de dedicarse únicamente a un cultivo de exportación para aumentar sus ingresos y dejar todo en un solo mercado sin necesidad de estar buscando compradores para sus productos.

Cuenta el productor que su inicio con la pitahaya roja se desarrolló cuando llego a Ecuador la misión China y le regalo las primeras semillas para que probara en su terreno “ellos me enseñaron a trabajar la tierra, me regalaron 80 plantas para iniciar, y como vi que aquí en Ecuador nadie se interesó en hacerlo empecé yo, tuve 5 años para aprender hasta que la hice producir, y cuando vi que era bueno seguí sembrando”.

En este momento, explicó Romero, cuenta con 4 hectáreas en las cuales tiene 4.000 plantas, con una producción anual de 120 a 140.000 kilos al año las cuales vende de acuerdo al mercado entre 2,50 a 3.00 dólares, “hay días de subida o bajada y lo que cosecho la empresa exportadora con la que trabajo envía a EEUU” expresó.

Según el productor al inicio invirtió de 20 a 25.000 dólares, hasta que aprendió a manejar el cultivo y bajar costos de producción “esa inversión fue al inicio, después solo se necesita mano de obra, fertilización, cosecha y otras labores culturales necesarias para obtener los resultados esperados” dijo.

Anotó, que solo necesito al inicio de un crédito de BanEcuador y de ahí el mismo cultivo y su constancia empezaron a dar los resultados para poder dar mano de obra a muchas personas de la región, así como a técnicos para seguir en más proyectos, porque el desafío de este productor es no quedarse en solo exportación en fresco sino iniciar ensayos para deshidratar la fruta.

Uno de los méritos que pudimos destacar en nuestro recorrido es la facilidad y destreza que tiene para asimilar conocimientos y recibir indicaciones. Fue así como colocó su propia planta empacadora donde no solo empaca su fruta, si no presta el servicio a sus vecinos productores.

Otro de sus proyectos es mejorar la calidad de la fruta, y empezará pronto injertar la pitahaya amarilla con la roja, ya que vio que los nematodos en la Costa son la causa de no poder sostener ese cultivo, añadió.

Finalmente recomendó a los productores seguir sus sueños, no quedarse en las cosas tradicionales esperando que el gobierno les de todo.

Fuente: El Productor / www.elproductor.com

DEJA UNA RESPUESTA

Por favor ingrese su comentario!
Por favor ingrese su nombre aquí