Una sede del Banco del Pacífico, al norte de Quito, en octubre de 2019. - Foto: Banco del Pacífico

La reducción ocurrió en los 13 segmentos de crédito, que están vigentes desde mayo de 2021. En el segmento de consumo, la tasa de interés cayó de 17,3% a casi el 16%.

Las tasas de interés en Ecuador sumaron una nueva caída en marzo de 2022, confirmando la tendencia que se observa desde 2021.

La reducción ocurrió en los 13 segmentos de crédito, que están vigentes desde mayo de 2021. Antes del cambio, Ecuador contaba con 23 tipos de crédito.

La mayor caída en las tasas de interés se refleja en el segmento de microcrédito minorista, que se otorga a clientes que reportan ventas de hasta USD 5.000 o menos.

La tasa de interés activa referencial de este tipo de microcrédito, que cobran las entidades financieras cuando otorgan préstamos, pasó de 28,5% en mayo de 2021 a 19,8% en marzo de 2022.

David Castellanos, consultor económico, atribuye la reducción en el costo del financiamiento en el país a la liquidez que acumula la economía y que se explica por:

Un mayor ingreso de divisas debido al aumento de las exportaciones en el país.

El récord en las remesas que ingresaron a Ecuador en 2021 y que ascendieron a USD 4.362 millones.

Desembolsos de créditos de organismos multilaterales.

Como consecuencia de ese aumento de la liquidez en la economía, los depósitos de las instituciones financieras han crecido.

«Para volver más atractivos y asequibles los créditos, las instituciones financieras han reducido las tasas de interés, dada la aún baja demanda de crédito que enfrenta la economía», agrega Castellanos.
La Red de Instituciones Financieras de Desarrollo atribuye la reducción del costo de financiamiento a un «esfuerzo continuo de bancos y cooperativas» por mejorar el acceso a préstamos.
Lo dice Valeria Llerena, directora de la Red, que agrupa a 51 instituciones, entre bancos, cooperativas y organizaciones no gubernamentales.
Llerena recordó que la nueva metodología de tasas de interés, que rige en el país desde enero de 2022, también abonó a una reducción del costo de financiamiento.
La nueva metodología de cálculo toma en cuenta los siguientes componentes: Costo del fondeo:
Está asociado con los intereses y comisiones que pagan las entidades por captar recursos y liquidez para colocar créditos.
Gastos operativos: Incluyen gastos como sueldos, remuneraciones, pago de servicios básicos o equipos que incurren las entidades para ofrecer financiamiento a sus clientes.
Riesgo de crédito: Pérdidas en las que puede incurrir una entidad ante la posibilidad de que un cliente incumpla total o parcialmente con sus obligaciones.
Costo de capital: Está asociado a la rentabilidad esperada de la entidad financiera e inversionistas, en donde se consideran las condiciones macroeconómicas del país.
Créditos de consumo
La tasa de interés del segmento de consumo bajó de 17,3% a casi 16% entre mayo de 2021 y marzo de 2022, pero hay instituciones financieras que incluso ofrecen estos préstamos a tasas preferenciales de entre el 12 y 14%.
La razón de esa caída está en que el segmento de consumo es un préstamo de fácil colocación, con tasas más altas de recuperación, pues tienen un plazo promedio de entre uno y tres años, dice Castellanos.
Más competencia en microcrédito
La reducción de las tasas de interés en el segmento de microcrédito obedece, en parte, a una mayor oferta de este tipo de créditos en el mercado, en especial, de cooperativas.
Para el presidente del Directorio de la Corporación Nacional de Finanzas Populares y Solidarias (Conafips), Roberto Romero, las cooperativas representaron una fuente de liquidez para las personas que quedaron sin empleo y que buscaban crédito para iniciar un emprendimiento.
Pese al impacto económico de la pandemia, la cartera de crédito de las cooperativas de los segmentos 1 y 2 creció, al pasar de USD 10.964 millones en febrero de 2021 a USD 13.552 millones en igual mes de este año.
Lo que significa un crecimiento de la cartera de 24% en ese período. Los segmentos 1 y 2 reúnen a las cooperativas con activos sobre USD 20 millones.
Mientras que los depósitos de los segmentos 1 y 2 de las cooperativas, que reflejan la capacidad de ahorros de los socios, crecieron 25% hasta alcanzar los USD 15.592 millones.
«No solo las tasas de interés bajaron, también mejoraron las condiciones de plazo. Antes, un microcrédito que se daba a un año, ahora se desembolsa a un año y medio o dos», agrega Castellanos.

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