La Prefectura del Cañar atendió en el sector de Colepato un aluvión y varios deslizamientos de tierra en esta semana. Foto: Cortesía Prefectura Cañar

El fenómeno de La Niña todavía tiene estragos en países como Ecuador, donde las anomalías incluyen desde bajas temperaturas en la Costa hasta precipitaciones en la Sierra Amazonía.

Las fuertes lluvias y el desbordamiento de ríos que se han presentado en los últimos días, por ejemplo en Baños (Tungurahua) y Zamora, son parte de estos estragos. Pero la alerta ya se dio desde septiembre del 2020, cuando en el océano Pacífico se habían instalado las condiciones características para el fenómeno de La Niña.

Casi dos años después y luego de un ligero debilitamiento a inicios de este 2022 de La Niña, las intensas lluvias han dejado estragos en TungurahuaChimborazoCañar, Azuay, Loja, Cañar, Zamora Chinchipe y Morona Santiago . En estas provincias se han activado operaciones de intervención y rescate para asistir a las personas damnificadas por el temporal.

En Paute, por ejemplo, el Servicio Nacional de Gestión de Riesgos y Emergencias reportó el martes 5 de julio el fallecimiento de un adulto mayor producto del colapso de una vivienda a causa de un deslizamiento ocurrido por la lluvia. Asimismo, en Zamora Chinchipe se activó el Comité de Operaciones de Emergencia cantonal para atender a 29 familias afectadas por la inundación de sus viviendas, como consecuencia del desbordamiento del río Zamora.

Guillermo Flores, analista de pronósticos y alertas del Instituto Nacional de Meteorología Hidrología (Inamhi), explica que la presencia de las corrientes frías de La Niña (en el Pacífico) y las de calor en la zona del Atlántico descompensan a las precipitaciones en el planeta. En este escenario, la lluvia es el mecanismo para compensar esta situación, como ha sucedido en  julio del 2022.

¿Se sabía que esto iba a pasar?

La respuesta es sí. Tanto el Centro Internacional para la Investigación del Fenómeno de El Niño  y el Instituto Oceanográfico Antártico de la Armada (Inocar) publicaron entre abril y junio del 2022 informes que alertaban de anomalías en las precipitaciones para este 2022 por La Niña.

De hecho, esta última institución señaló que: “En la región interandina se esperan precipitaciones dispersas y ocasionales, con eventos entre ligeros a puntualmente fuertes. En la Amazonía las precipitaciones se esperan sean dispersas y de variable intensidad”.

El Inamhi emitió una alerta, el 2 de julio del 2022, en la que se advertía que varias de las provincias que ahora sufrieron inundaciones y aluviones estaban bajo amenaza por precipitaciones y aumento en los caudales de los ríos.

“Esto nos preocupa porque cada año van a pasar más cosas más extremas. Si tenemos más humedad en el ambiente, es más probable que haya más lluvias y más eventos de desastre porque cada vez hay más gente que se asienta en zonas vulnerables”, señala Flores.

Poco monitoreo

Otro de los problemas que existe en el Ecuador, sobre todo en la Amazonía, es la falta de un sistema de monitoreo eficiente para emitir alertas tempranas. En este momento, según Flores, tan solo hay seis estaciones meteorológicas funcionales que les brindan datos sobre lo que sucede con el clima en la región. Esto resulta insuficiente para una zona tan vasta y con microclimas que cambian por factores como la proximidad a la cordillera andina.

Por ahora, la región se encuentra en una temporada de temperaturas frías en el Pacífico, lo cual podría tener incidencia en fenómenos como cantidades inusuales de precipitaciones y desastres para comunidades asentadas cerca de ríos, quebradas, entre otros.

Para los siguientes días de julio del 2022 existe la probabilidad de que haya una mayor presencia de sol y menos probabilidad de lluvia en la región amazónica ecuatoriana.

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