La industria panelera local referida al consumo de productos derivados como la cerveza, la canela o la natilla movió en 2021 un promedio de 5.000 toneladas. Aunque el consumo per cápita de esta materia prima en Colombia se haya reducido a la mitad con 15 kilos consumidos por persona al año, este alimento se ha venido potenciando en el mercado en los últimos años.

Entre los países que se destacan dentro de Latinoamérica por producir diferentes variedades de panela se encuentran Paraguay, siendo uno de los que más exporta, Bolivia, Perú y Colombia. El territorio nacional se ha caracterizado por tener excelentes suelos y topografía para producir este alimento, pero ha tenido pocos beneficios del sector político a los pequeños y medianos productores, lo que dificulta la competencia a nivel internacional.

En el marco del Reinado Nacional de la Panela, La República habló con Carlos Mayorga (CM), gerente general de Fedepanela y con Freddy Hernández (FH), el alcalde de Villeta, un municipio que se ha caracterizado por consolidar a los productores paneleros de toda la región en términos comerciales, para hacer una radiografía de la industria panelera en el país.

¿Cuál es el panorama de la industria panelera y qué oportunidades tiene el sector?

CM: La pandemia disparó el consumo de la panela y esto generó un efecto beneficioso. La gente empezó a consumirnos porque históricamente las personas cuando tienen alguna infección respiratoria, consumen panela con limón u otros productos derivados. Como se ha conocido en nuestra cultura, este alimento tiene efectos para la salud positivos, así que la crisis sanitaria benefició al gremio.

En 2022, ha habido una relativa estabilidad, en términos de precios, entendiendo que este se debe formar en el marco de la oferta y la demanda. De ahí la responsabilidad que tenemos de seguir desarrollando los diferentes mercados para bajar la presión sobre los mercados locales y para garantizar que nos insertemos en nuevos comercios.

Con la Federación hemos venido trabajando en temas como fortalecer las exportaciones, el mercado institucional, la diversificación de la producción, la inserción de asociaciones de productores en el Horeca (hoteles, restaurantes y comedores) y la promoción del consumo para que los precios en el mercado sean justos y beneficien al productor.

En lo comercial creo que deberían existir unos planes nacionales en torno a la industria, pero que se articulen para abordar los mercados. Si trabajamos estos aspectos en el país podríamos ser una nación panelera muy fuerte en lo social, en lo tecnológico, en lo económico, en lo político y en lo que se refiere a los aspectos gremiales.

FH: La panela es el segundo generador de empleo en el país después del café. Hay bastantes zonas en donde se produce: en Nariño esta Linares; en Huila está San Agustín y San José de Isnos; en Tolima tenemos caña en Mariquita; en Norte de Santander tenemos a Ocaña y Convención; en el noreste antioqueño tenemos a Amalfi; entre otros. Grandes organizaciones vieron una oportunidad de negocio y les ha ido muy bien, a diferencia de algunos empresarios pequeños y medianos que no han tenido la misma suerte.

Si hablamos de Cundinamarca, una zona que sigue siendo referente, ya empieza a incursionar el tema turístico para reemplazar a la cultura de la panela. Muchos paneleros han vendido sus tierras y quieren dedicarse a tener condominios, lo que genera un tipo de desplazamiento que se da muchas veces por el tema de los precios.

Yo creo que a este negocio le falta mucho y hay que incursionar en varios aspectos como la concientización de que este alimento es un producto natural con muy buenas bondades. Se debe generar mayor propaganda, mayor industrialización del proceso, para que podamos tener mejores extracciones y para que tengamos combustión amigable con el medio ambiente.

¿Qué tan industrializada esta el sector panelero en Colombia?

CM: Creo que necesitamos mucho más desarrollo y tecnología en varios aspectos. En lo tecnológico necesitamos disminuir ineficiencias, bajar costos de producción y que sean asequibles en términos económicos para todos. También en lo organizativo tenemos que consolidarnos y fortalecernos para abrir nuevos campos en los temas gremiales.

FH: En alguna época los campesinos les decían a sus hijos que fueran y se preparasen para no tener que venir a trabajar tan duro como los padres lo hicieron en el pasado. Nosotros hemos tratado de cambiar esa forma de pensar y le decimos a los muchachos que vayan y se preparen para que, cuando vuelvan, apliquen todos los conocimientos en su propia empresa. Las nuevas generaciones son las que han venido incursionando en alternativas de producción de la panela o la caña. El Sena ha sido fundamental porque ha venido capacitando y formando técnicos y tecnólogos en diferentes áreas enfocadas en la parte agroindustrial.

¿Cómo se deben financiar los paneleros para consolidar empresas sostenibles?

CM: Indudablemente debe haber un tema de recursos propios porque cuando todo es subsidiado, no se valora lo suficiente lo que se tiene. También debe haber un tema de créditos con tasas bajas a través de instituciones como el Banco Agrario. Si va a haber un tema de subsidios, se debe enfocar más para ser herramientas de política pública que ayuden a los procesos productivos y comerciales por medio de un sistema de incentivos.

FH: El Estado tiene que ir acompañando en todos estos procesos, pero gran parte de las actividades las debe realizar el mismo panelero. Hay que empezar a enseñarles a los campesinos a mirar cada enramada, cada planta procesadora de panela, como una empresa, y no una herramienta para la mera subsistencia. Muchas veces preguntamos a los paneleros sobre los gastos invertidos en el proceso y la cosecha, pero no lo saben porque no guardan registro, no llevan controles y se guían del día a día. El Banco Agrario es el banco del Estado y de los campesinos y debe haber una posibilidad de crédito con mayor facilidad, inclusive para personas que no puedan demostrar ingresos.

¿Qué tan rentable es producir panela?

CM: Tiene picos. Si uno mira la curva de precios de los productores en los mercados tradicionales e informales, observa curvas cíclicas en los precios. Este último año, gracias a todo lo que se ha hecho en el tema exportaciones en la industria de alimentos y en el canal Horeca (hoteles, restaurantes, comedores), el precio no ha tenido una caída tan drástica. Ahora, hay temas transversales preocupantes como el de la mano de obra. Los trabajadores en las regiones están escaseando mucho o se han envejecido, lo que disminuye la producción.

FH: Bien para unos, pero mal para otros. De acuerdo a un estudio que se hizo en conjunto con los municipios de Santander y de Boyacá, encontramos que un kilo de panela no debe estar por debajo de los $3.200. Después de hacerlo, nos dimos cuenta que nosotros estábamos mal porque encontrábamos en la región panela que se vendía a $2.800 o $3.000. Muchos empresarios en este momento están trabajando casi a perdida, lo que es preocupante. Quien gana muchas veces aquí en este proceso es el comercializador y no el productor. Por eso es que estamos tratando de eliminar a los intermediarios de la cadena para que el productor venda directamente.

¿Cómo observan a Colombia en el mercado panelero internacional?

CM: Muy bien, destaca la calidad del producto colombiano en el exterior. No obstante, diría que falta mucho porque del millón de toneladas que se produce en Colombia, solo hemos llegado a exportar 14.000. Colombia es un referente en muchos aspectos, sin desconocer avances importantes dentro de otros países en temas organizativos como, por ejemplo, el caso de Perú. Allí la industria es pequeña, pero el tema organizacional y comercial es muy bien organizado y estructurado. En nuestro territorio se deben mejorar aspectos como los temas logísticos para que la panela sea más eficiente en los temas de exportación, también se deben revisar los acuerdos binacionales para que más gente exporte.

FH: Exportamos poco a diferencia de lo que se podría. En cuanto a lo referente a la inversión extranjera en el país en la industria panelera, han sido más inversiones por parte del Estado. A veces estas inversiones han sido equivocadas, por lo que la inyección de capital se ha concentrado más en emprendedores independientes que han querido trabajar.

¿Cómo ha sido la relación del sector panelero con el Estado?

CM: Creo que el apoyo ha sido más del legislativo con la Ley 2005. El gobierno anterior sancionó esta ley que le permite a los paneleros de Colombia producir alcoholes y poder obtener gabelas especiales en lo que respecta a los registros Invima. De igual manera, el Congreso, junto con el presidente, emitió la Ley 2046 de compras públicas para garantizar que las asociaciones de productores puedan insertarse en el mercado institucional.

FH: El Ministerio de Agricultura nos ha escuchado y ha sido muy receptor. Fueron ellos lo que nos han ayudado a impulsar leyes para mejorar nuestra industria. No obstante, nosotros sentimos que merecemos un apoyo mayor, independiente de la línea política de cada gobierno. Lo que se destina al sector panelero no ha sido suficiente.

¿Cómo percibe el gremio la reforma tributaria que plantea el gobierno Petro?

CM: Yo lo veo como una oportunidad porque la panela no ha sido gravada. De ahí surge la oportunidad sobre como ofreceremos este alimento para que se convierta en una materia prima dentro de diferentes productos en la industria agrícola.

FH: Siento que puede afectar cuando se empiezan a grabar transacciones que estén por encima de los $10 millones. Por lo general las transacciones de los paneleros con emprendimientos consolidados operan esas cantidades de dinero.

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