En el lugar se encuentran vestigios arqueológicos a simple vista. Los comuneros dicen que los huaqueros saquean por las noches. Foto: Modesto Moreta / El Comercio

Las actividades agrícolas y las excavaciones clandestinas pusieron en riesgo a tres kilómetros del ramal del Qhapaq Ñan (Camino del Inca) que atraviesa por el cantón Píllaro, en Tungurahua.

En los últimos dos años, este sitio arqueológico, localizado en el sector de Huapante La Playa, de la parroquia San Andrés, es saqueado por los huaqueros y destruido por el ingreso de tractores que preparan el terreno para el cultivo de tuna, maíz, arveja y otros productos.

Los daños se pueden mirar desde lo alto de la vía que conduce desde Huapante La Playa hasta Pataín. Este último pertenece al cantón Salcedo, en la provincia de Cotopaxi. Eso preocupa al investigador pillareño Luis Lara.

En un recorrido que realizó este Diario en conjunto con Lara se constató que las paredes de piedra del centro de adoración al Taita Inti (Padre Sol), que perteneció al pueblo Puruhá, tienen afectaciones a causa de la maquinaria y las actividades clandestinas.

Lara explica que en ese lugar se efectuaban ceremonias. “Si se para en la cúspide del cerro, que es similar a un churo, se puede mirar al sol en el alba y, por eso, era considerado un sitio estratégico para las fiestas de los raymis. Es lamentable que la falta de conocimiento de la gente o la ambición esté acabando con este patrimonio”.

Historia en pedazos

En el lugar se divisan miles de fragmentos de vasijas, platos, ollas de barro. Lara advierte que hay evidencia de la extracción ilegal de los objetos que son parte del patrimonio cultural del país. Estima que entre 60 y 70% del ramal de Qhapaq Ñan que está en Huapante La Playa está destruido.

Un informe del Instituto Nacional de Patrimonio Cultural (INPC) detalla que Píllaro tiene 32 sitios arqueológicos, inventariados por la entidad en el 2018.

Según Julio Cazar, director técnico zonal del INPC en Chimborazo, el arqueólogo Byron Camino realizó, en el 2005, una indagación arqueológica en un área de 647 kilómetros cuadrados de Píllaro.

En su informe, Camino determina que hay presencia cultural caracterizada por la existencia de vías pre y poshispánicas en el complejo arqueológico Pucará en Huapante. También informa sobre un área ceremonial con presencia de vertientes con agua, dos cementerios en Cochaló Huaynacuri y de construcciones destinadas a la agricultura como terrazas y canales de riego con uso de materiales tradicionales.

Cazar menciona que en el 2017 el Municipio solicitó al INPC que realice la valoración arqueológica antes de construir una pista para motocross y un parque familiar. Ahí se determinó que Huapante tiene una serie de elementos culturales, por lo que solicitó al Cabildo que haga un estudio para evitar que se afecte al sitio, lo que nunca se concretó pese a que es responsabilidad del gobierno cantonal.

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