Mango Tommy, pueblo Kankuamo

Ubicados en la Sierra Nevada de Santa Marta, el pueblo Kankuamo es una de las comunidades indígenas que combinan de la mejor manera el cuidado ambiental junto con actividades agrícolas para el cultivo de frutales y productos como café, cacao, y panela.

“Nosotros como pueblo Kuakuamo tenemos un trabajo muy importante con los productores de nuestra comunidad que hacemos parte de la Sierra Nevada de Santa Marta, en este caso en el departamento del Cesar”, explicó Jaime Luis Arias Ramírez, gobernador indígena del pueblo Kankuamo.

Esta comunidad tiene organizaciones como Asofrukan, encargada de la producción de mango tipo Tommy, y de Asoprokan, que trabaja diversos proyectos agrícolas en el café, cacao, caña, panela, y a través de una serie de productores de artesanías.

“Ese ejercicio que hoy hacemos con este proyecto apunta a recuperar y fortalecer la producción del mango Tommy en la Sierra Nevada, con un enfoque de conservación de la madre naturaleza, pero sobre todo hacia generar la transformación y comercialización de la pulpa de fruta”, explicó.

El proyecto inició alrededor de hace once años, y ya cuentan con más de 200 productores de fruta y otros que se han ido sumando de a pocos a la iniciativa. “Estamos consolidando que se pueda poner en marcha una planta despulpadora en nuestro territorio, la primera en la región con una tecnología de alta calidad y que va a llevar a generar un valor agregado, una producción y comercialización nacional e internacional”.

“En estos momentos estamos en transición de iniciar la producción y la comercialización, ahorita estamos trabajando con aliados comerciales y vamos a participar en la feria de Italia para quitar la barrera de intermediarios que no dejan que a los productores les llegue todo el beneficio de su producción y de su trabajo”, explicó.

Para el gobernador indígena ha sido muy importante el apoyo técnico a través del proyecto Pidar (Proyectos Integrales de Desarrollo Agropecuario y Rural), pues ha brindado soportes desde el aspecto financiero, que ha permitido la ampliación de la siembra, la dotación y, de cierta forma, preparar todo el tema de comercialización donde se sumen diversos actores locales, regionales, nacionales e internacionales.

“En efecto estamos alrededor de las 300 hectáreas de mango y aspiramos crecer otras 200 más para que se puede fortalecer la producción en nuestro pueblo y las comunidades”, dijo.

Actualmente están trabajando en otros puntos para comercialización en el Cesar y proyectan en la parte de La Guajira “una especie de alianza y asociatividad que lleve a satisfacer la producción y la demanda que hay de este producto tan importante”.

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