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La compactación de los suelos es un problema grave para cualquier ganadero porque deja de brotar el alimento de sus animales. Por eso, entre más forrajes, pasturas, árboles o cobertura vegetal en general haya en los suelos, más protegidos estarán de la compactación.

Así lo entendió el ganadero Fabio Guerrero Vargas, quien recordó que el suelo es el que produce el 70 % de la comida de un animal a través de los forrajes, explicó en una nota de La Finca de Hoy.


Daños que produce la compactación del suelo

A un suelo compactado no entra agua ni nutrientes. Cuando en las fincas ganaderas la compactación ha alcanzado las capas más profundas de la tierra, la escasez de nutrientes hace que las pasturas se degraden y que el nuevo pasto no se desarrolle óptimamente.

La compactación de los suelos disminuye el crecimiento de nuevo pasto hasta en un 60 %. Para revertir esta situación en forma económica y efectiva se requiere un cuidado enorme del suelo, que básicamente consiste en mejorar el desarrollo de la raíz a través de prácticas culturales del suelo.


Equipo y maquinaria para aflojar el suelo en la ganadería

En la ganadería, el pisoteo de los animales promueve la compactación de los suelos. Para evitarla o controlarla se recomienda realizar pruebas constantes con un penetrómetro en la tierra, cuya lectura es la siguiente:

-De 0 a 200 PSI (libra por pulgada cuadrada) la tierra está estable,

-Entre 200 y 300 PSI, la solidez es leve, y

-De 300 PSI en adelante el nivel de compactación es alto. (Lea: Evite la compactación del suelo con cobertura vegetal, señala experta)

Según Guerrero se debe utilizar equipo y maquinaria de manera mínima para aflojar el suelo que compactan las pezuñas del ganado y se debe manejar adecuadamente el agua de riego, ya sea por inundación o por aspersión. Igualmente, el control de plagas y de malezas es fundamental.


La efectividad de la mezcla de forrajes para evitar la compactación

Las ganaderías bajo el modelo sostenible, que incluyen sistemas silvopastoriles y diversifican los pastos buscan siempre evitar suelos compactados.

Una de las prácticas que se utiliza es la mezcla de forrajes, especialmente, gramíneas y leguminosas que permitan un mejor desarrollo de las raíces y una menor compactación del suelo.

Igualmente, un aporte de la proteína, que es el nutriente más costoso en la alimentación del animal, a través de leguminosas cono el trébol y de gramíneas como el raigrás y la avena.

La mezcla de gramíneas y leguminosas es promisoria para mejorar el manejo de los suelos, al mismo tiempo que se enriquece la nutrición de los animales en la finca. (Lea: Prácticas que generan compactación del suelo)

En el caso de Guerrero ha experimentado la mezcla de kikuyo con raigrás con buen resultado porque el primero aporta gran cantidad de materia biológica para la alimentación del ganado, mientras el segundo ofrece carbohidratos fundamentales para la energía de las vacas y el mejoramiento del volumen de leche.

Por su parte, la avena es fundamental para manejar los granos y poder almacenar algo de forraje en silos o en henolaje para los tiempos de dificultad de producción de pastos.

Las raíces de la vegetación natural o sembrada en suelos compactados funcionarán como descompactantes, restaurando la porosidad de las capas más profundas del suelo, permitiendo la filtración de agua y de los nutrientes que se aportan con la fertilización.

Utilizando las mezclas se logra un mejor rendimiento por hectárea y, a su vez, un mayor nivel de producción por vaca, entre un 10 a 15 % más, según lo expuesto por este ganadero,

Para suelos muy compactados se recomienda aplicar mezclas con 50 % de compost, ya que adicionar capas de materia orgánica refrescará el suelo, debido a la descomposición que realizan organismos como las lombrices.

Sin un suelo sano y aireado no hay pasto y sin pasto no subsisten los bovinos.

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