José Loaiza/LR

El cambio climático ha traído un desafío para los cultivadores de café en el departamento de Cauca. “Al café le gusta el verano, cuando hay verano hay cosecha”, dijo Francisco Arias, representante legal de Asogrupos, una asociación campesina de familias de las 43 veredas del municipio de La Sierra, que emprendieron un proyecto productivo cafetero. Ahora, hace dos meses no llueve, y el sol pega con tanta fuerza que son frecuentes los incendios forestales. Y también está el aire frío que sopla desde los páramos vecinos.

En ese paisaje, en laderas entre 1.400 y 2.000 metros sobre el nivel del mar, crecen 40.000 árboles de café, en la finca La Coqueta, de propiedad de la asociación.

Asogrupos ha encontrado en los sistemas agroforestales, de la mano de Solidaridad Network, una alternativa para enfrentar la dureza del clima, con beneficios para el café, además de un aporte a la seguridad alimentaria y la posibilidad de ingresar al mercado de los bonos de carbono.

Los árboles de especies nativas y frutales, sembrados como estrategia, dan sombra al cultivo. Al mismo tiempo, las familias cuentan con otros productos como cítricos, plátano, banano, e incluso maíz, fríjol, yuca y arracacha, con los cuales aseguran parte de la alimentación que tendrían que comprar en el mercado.

También aportan materiales orgánicos que sirven como abono. Y, gracias al programa Asómbrate, estrategia de Solidaridad Network, los productores tienen la posibilidad de recibir un reconocimiento económico por la captura de CO2 que se logra con el crecimiento de los árboles.

“Sembramos unos árboles grandes, otros pequeños. Sembramos eucaliptos en el borde del cerco para hacer barreras que corten el aire, porque en esta zona ventea demasiado. Tenemos el páramo de Chontillas, el páramo de Barbillas, que botan aire frío cuando se enojan”, dice Franciso, de arraigadas creencias de los pueblos indígenas.

Reconoce que el viento que corre es benéfico para las plantas, pero también afecta cuando arraza los techos, derriba las plataneras o hace que se caigan los racimos de plátanos verdes. “Pero también el aire seca un poco la tierra para que haya un buen cultivo”, explica.

Héroes el Clima

Más de 15.000 productores de café y cacao en el país se han vinculado al programa Asómbrate hasta la fecha. Entre ellos, 2.015 lograron eliminar 21.440 toneladas de CO2 de la atmósfera en 2022 y recibieron pagos por más de $2.340 millones, explicó el gerente de Solidaridad Network en Colombia, Joel Brounen.

“El mercado de carbono siempre ha sido algo fuera del alcance para muchos productores, en particular los pequeños. Logramos ofrecer una solución basada en sistemas satelitales e inteligencia artificial y asegurar que vendan a un cliente como Microsoft sus bonos de carbono”, destaca el directivo.

Estos productores, comprometidos con la iniciativa de pago por servicios ambientales, fueron reconocidos como Héroes del Clima por esta organización que canaliza recursos de Rabobank y la Lotería de Alemania.

La captura de carbono está certificada mediante mediciones a través de una plataforma tecnológica a cargo de Microsoft, que es también el comprador de los bonos de carbono.

Incluir tecnología para determinar que efectivamente sí se está capturando la cantidad de carbono que se está diciendo es fundamental”, señala Germán Otálora Castro, director de conectividad de Microsoft para Latinoamérica.

Una estrategia que crece

Cada vez más productores encuentran en el programa Asómbrate una oportunidad para entrar al mercado de los bonos de carbono. Entre las expectativas de la estrategia está la de superar los 18.000 productores registrados al cierre de 2023 en el país, entre caficultores y cacaoteros. La relación de Solidaridad Network con los pequeños productores cafeteros está en permanente crecimiento.

“En el programa de café no trabajamos de manera aislada. Siempre llegamos a una región, identificamos organizaciones que estén haciendo bien el trabajo, nos acercamos y les proponemos un proyecto piloto pequeño para conocernos. Si da resultados, empezamos a crecer”, explica Carlos Isaza, gerente del programa de café para Solidaridad Network.

Diego Edison López, productor y propietario de la finca Limasol, también del municipio de La Sierra, lleva un año vinculado al programa Asómbrate. En su cultivo, de poco más de una hectárea, ha sembrado yarumos, guayacanes, guamos y guaduas, entre otras especies que le sirvieron para acceder al incentivo de $2 millones por la captura de CO2 medida.

“Siempre tenemos ese sentido de conservación, pero nunca nos lo habían retribuido. Para nosotros ha sido mucha alegría recibir este incentivo”, señala.

‘Asómbrate’, una estrategia agroforestal que crece

Según el gerente de Solidaridad Network en Colombia, Joel Brounen, hasta la fecha se han vinculado más de 15.000 productores de café y cacao al programa Asómbrate en el país, estrategia que ha llegado a los departamentos Cauca, Huila, Caldas, Risaralda, Antioquia y Santander. La iniciativa comenzó en Colombia, hace tres años, y ha sido replicada en otros 10 países de América y África.

“Estamos intentando llevar nuestro café a países en Europa”

Las familias campesinas de Asogrupos apostaron por el café como proyecto comunitario y para eso compraron la finca La Coqueta, en 2018. Apoyados en su modelo de trabajo colectivo han enfrentado los efectos del cambio climático.

Sus cafetales crecieron bajo las prolongadas temporadas lluviosas de los últimos tres años y ahora, cuando la lluvia es escasa, cultivan la esperanza de su primera cosecha. Francisco Arias, representante legal de Asogrupos, profundizó en el proyecto de la asociación, sus expectativas y el sistema agroforestal que han implementado con el apoyo de Solidaridad Network.

¿Cómo funciona el modelo asociativo para el trabajo en la finca La Coqueta?

Acá tenemos 15 grupos, cada uno está integrado por entre cinco y ocho familiares. Esos grupos tienen 15 parcelas que están entre media y una hectárea. En este momento tenemos unos 35.000 árboles de café. Y tenemos un lote de 5.000 árboles que es de la Asociación y lo trabajamos en minga. Todos los asociados llegan a trabajar a la finca cuando hay que coger el café, cuando hay que limpiar, cuando hay que abonarlo. Y convocamos a los asociados, y llegamos a trabajar en la parcela que es de la asociación.

¿Cómo evalúa el desarrollo del proyecto hasta ahora?

Tenemos un problema con el cambio climático. Hace tres años que no hacía verano, y cuando hay verano, hay café. Entonces, llevamos tres años prácticamente sin coger nada. Eso nos ha atrasado un poquito, nos ha traído problemas económicos.

¿Aún no han comenzado a comercializar el café de la finca?

En el lote de la Asociación hemos cogido 80 o 100 arrobas durante este tiempo. Para 2024 vamos a tener la primera cosecha de café. Es un café totalmente nuevo desde la siembra, tiene alrededor de dos años y medio y este año que viene va a ser muy buena la cosecha.

¿Cómo han enfrentado las dificultades económicas?

Gracias a Solidaridad Network, que nos ha apoyado con recursos para abonar el café y que nos ha recomendado la siembra de árboles frutales que también nos han dado otros productos; que nos tienen un ingeniero agrónomo para que nos visite cada dos meses y nos preste asistencia técnica.
Esa es una fortaleza grande para nosotros, porque él nos da sus recomendaciones, nos dice cuándo abonar y cómo debemos hacerlo.

¿Y cómo han sobrevivido las familias asociadas?

La ventaja es que ellos en sus fincas. Tienen caña, plátano y otras cosas, y con eso han subsistido. No es que cojan demasiado, tienen el diario vivir.

¿Qué planes tienen para comercializar el café cuando llegue la cosecha?

Estamos intentando llevar nuestro café a Europa; pero, si no es posible todavía, queremos, por lo menos, tener un café de muy buena taza. Este es un café que es especial. Cogimos solamente los granos maduros, los secamos al ambiente, no al sol, y lo llevamos a la Universidad del Cauca, a hacerlo tostar y moler.

¿Ya han adelantado sobre el desarrollo de su marca de café?

Tenemos, primero, el proyecto de qué nombre le vamos a poner a este café. Lo hemos hablado con algunos asociados, pienso que va a ser café La Coqueta. Eso es un proceso, porque nos toca inscribir la marca ante la Superintendencia de Industria y Comercio. Y también tenemos que cumplir el proceso de Invima para tener un buen café y sacarlo al mercado.

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