Con este innovador método de cultivo hidropónico se producen alimentos más nutritivos y en espacios reducidos. Fotos: archivo Unimedios.

En menos tiempo, pero con la misma eficacia, buena apariencia y cualidades nutricionales, se produjeron lechugas variedad romana –de forma alargada– mediante una técnica en la que las plantas, en vez de crecer en sustratos como piedras, fibra de coco, hidrogel o lana mineral, lo hacen con sus raíces suspendidas dentro de una lámina de plástico, a través de la cual circula continuamente una solución de nutrientes.

Aunque el sistema hidropónico es una innovadora técnica de cultivo que prescinde del suelo para que las plantas crezcan, depende de sustratos y riegos intermitentes, mientras con el método NFT (Nutrient Film Technique) las raíces están suspendidas en una solución nutritiva que fluye constante, circular y uniformemente alrededor de ellas.

Según el profesor Sandro Ipaz, de la Facultad de Ingeniería y Administración de la Universidad Nacional de Colombia Sede Palmira, “esta tecnología se caracteriza por su capacidad de recirculación continua y por acelerar significativamente el proceso de crecimiento y la concentración de nutrientes”, por eso está siendo muy recomendada para cultivos de ciclo corto y alto valor comercial como las hortalizas, en este caso la lechuga, de la cual cada año se producen en el país cerca de 80.000 toneladas.

Las estudiantes Lizeth Katherine Mahecha Garzón y Natalia Vallejo Morán, de Ingeniería Agrícola de la UNAL Sede Palmira, diseñaron, construyeron e implementaron este sistema que reduce en un 30 % el tiempo necesario para que las plántulas alcancen el tamaño adecuado, en comparación con métodos tradicionales.

Así mismo, con esta técnica se tuvo una mayor eficiencia en el uso del agua, lo cual marca un resultado significativo en la evolución de la agricultura hidropónica y urbana, ante la creciente degradación de los suelos a consecuencia de prácticas agrícolas tradicionales.

Experimento

Para el experimento, las estudiantes utilizaron 20 lechugas de variedad romana (Lactuca sativa), apreciada por su apariencia robusta y alargada, de color verde, sabor fresco y crujiente, rica en vitamina A y K y en minerales como hierro y ácido fólico, por tratarse de un cultivo de ciclo vegetativo corto, de 45 a 60 días, que permite una producción rápida.

La estudiante Mahecha indica que “queríamos aplicar muchos de los temas que habíamos visto durante la carrera y estábamos decididas a encontrar una técnica que se adaptara a espacios reducidos y no requiriera suelo agrícola. La hidroponía resultó ser la respuesta”.

Las estudiantes implementaron el sistema en la terraza de su casa, para lo cual utilizaron tubos de PVC, un tanque de almacenamiento con solución nutritiva, compuesta por agua y fertilizante líquido con nitrógeno, fósforo y potasio, necesarios para el crecimiento de las plantas.

Con una bomba controlaron el flujo y la recirculación de la solución a través de los canales de PVC, y abrieron orificios en el lugar que ocupaba cada una de las 20 plantas.

La evaluación del funcionamiento del sistema se realizó mediante el análisis de variables como el porcentaje de emergencia, el peso de la lechuga, la longitud de la raíz, el número de hojas, el diámetro del tallo, el pH y la conductividad eléctrica de la solución nutritiva.

En cuanto al control de la solución nutritiva, tomaron muestras y las analizaron en el laboratorio de la UNAL Sede Palmira utilizando un conductímetro y tiras de pH para su monitoreo. Esto les permitió ajustar la solución nutritiva y asegurar un crecimiento óptimo de las lechugas.

Los resultados del estudio han sido prometedores, con un crecimiento y peso de la lechuga comparable a la agricultura tradicional. Una de las recomendaciones principales es el control de los niveles de acidez o pH, el cual se debe mantener entre 5,5 a 6,5 para que se asimilen de manera correcta los nutrientes.

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