Hasta octubre de este año, los envíos de banano fresco han sumado 125,090 toneladas por un valor de US$ 96 millones. Esto significó una caída del 16% en el volumen y 8% en el valor.

El banano ha enfrentado años muy difíciles en desde antes de la pandemia. Muchos de los principales productores globales han enfrentando problemas serios debido a las inclemencias del cambio climático. Además, la demanda mundial por este fruto ha mostrado un relativo enfriamiento, especialmente en los mercados más tradicionales. Una situación que ha generado una reducción en la oferta, pero que no se ha acompañado de una mejora en el precio.

El Perú no ha sido la excepción. Los bajos precios presentados hace un par de años generaron que muchos inversionistas se retiraran del negocio. Las rentabilidades llegaron a mínimos históricos y en muchas ocasiones a niveles de subsistencia. Y si bien esto fue mejorando con la estabilización progresiva del precio, pronto llegó el fenómeno El Niño a detener el escaso alivio. Las zonas de producción clave, como el valle del Chira, en Piura, sufrieron gravemente por las intensas lluvias de inicio del año. Además, la propagación de plagas estuvo a la orden del día generando que mucha menos fruta cumpliera con los estándares de calidad internacionales. Esto, sumado a los bajos precios que presentaba el mercado mundial, generó que los productores prefirieran destinar hasta 15% más del stock al mercado interno y no exportarlo.

Hoy el futuro del banano en el Perú es incierto. A pesar de que existe cierta diferenciación a lo producido por grandes productores vecinos como Ecuador (que se suelen enfocar en banano tradicional y no en el orgánico), los movimientos comerciales de estos productores impactan fuertemente en la producción peruana (Ecuador ha estado creciendo en su producción orgánica). Hasta octubre de este año, los envíos de banano fresco han sumado 125,090 toneladas por un valor de US$ 96 millones. Esto significó una caída del 16% en el volumen y 8% en el coste. Ante el fuerte ajuste en la oferta, el precio mostró una mejora, al pasar de US$ 0.70 por kilogramo a US$ 0.77 por kilogramo (+9%). Este incremento recibido por los exportadores peruanos, sin embargo, sigue sin ser suficiente para generar que las inversiones en este cultivo crezcan sustancialmente, pero es lo justo como para darle aún vida a la producción nacional del banano.

En el mercado actual predomina la volatilidad con respecto a la disponibilidad del banano, por lo que dependerá mucho de las decisiones comerciales que tomen los exportadores para el buen encaminamiento de este producto. Se están abriendo más oportunidades en mercados como Europa y Asia, donde se reportan mayores caídas de las existencias disponibles y, por tanto, espacio para exportar. Sin embargo, el establecimiento del producto peruano necesita del cumplimiento de las exigencias no solo de volúmenes, sino de calidad, que El Niño ha complicado fuertemente.

DINÁMICA INTERNACIONAL

En lo que va del año, Europa sigue siendo el principal destino del banano peruano. No mostró variación con respecto al volumen adquirido un año antes, pero la mejora en el precio (US$ 0.78 por kilogramo) por el limitado stock disponible permitió que el valor obtenido por los exportadores peruanos se incremente (+8%). La causa principal del desabastecimiento estuvo en los retrasos de los envíos que pasaban por el Canal de Panamá, es decir, los países del lado del Pacífico en América. La escasez se evidenció en el principal punto de ingreso al continente: los Países Bajos. El espacio dejado por los mercados del Pacífico les abrió oportunidades a los del Atlántico, en especial a Costa Rica y Guatemala.

Los envíos hacia los Estados Unidos, por su parte, sufrieron una importante caída, siendo la plaza con mayor retroceso de envíos en lo que va del año. Se reportaron que los volúmenes enviados disminuyeron un 29% en lo que va del año. Sin embargo, esto se compensó con un mejor precio; se reportó un crecimiento del 6% en la cotización promedio. Al parecer, el ingreso del banano ecológico de Ecuador cerró los espacios que tenían otros exportadores, incluyendo al Perú. En esta campaña, la dinámica exportadora ecuatoriana ha podido aprovechar la falta de banano en invierno por parte de los productores centroamericanos, pudiendo posicionarse de mejor forma y cerrar espacios a otros competidores sudamericanos como el Perú.

Con respecto a Asia, Corea del Sur ha sido el mayor destino en este continente. A pesar de que el volumen retrocedió en 12% por la caída del stock peruano, se observó un importante crecimiento en el precio de casi el 11%, cotizándose en US$ 0.84 por kilogramo. Esto se repitió en Japón, donde el volumen cayó en 2%, pero el precio aumentó en más de 8%. Las razones responden a la escasez que sufre el continente por el retraso de los envíos, no solo de los productores centroamericanos, sino también de parte de los productores africanos y del sudeste asiático como Sudáfrica y Filipinas.

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