El parto es un proceso complejo y doloroso en el cual se interrelacionan muchos factores, desde la paridad, la raza, el ambiente, la experiencia de los parteros, la alimentación, la condición corporal, etc. Durante este evento debemos prestar atención a los detalles y estar muy al pendiente de las cerdas, ya que un pequeño descuido puede derivar en lechones muertos, cerdas retenidas o prolapsadas.

Generalmente, nos enfocamos al uso de hormonas para sincronizar a las cerdas o estimular las contracciones intrauterinas, sin embargo, el abuso de dichas substancias puede ser contraproducente. Es necesario que un partero experimentado las utilice de forma adecuada y en el momento indicado para obtener los resultados óptimos, debido a lo anterior en este artículo hemos decidido mirar a otros tipos de manejos que ayudan o facilitan el proceso de parto desde una perspectiva preventiva.

Durante el periparto la cerda generalmente presentará una reducción del consumo de alimento provocado por la resistencia a la insulina, la cual si bien es normal puede ser exacerbada por un exceso de consumo de energía durante la última etapa de gestación, por lo que en combinación con las adaptaciones fisiológicas que la cerda desencadena a medida que se acerca el parto pueden derivar en estreñimiento. (1)

El estreñimiento a su vez tiene un impacto negativo en el desempeño del parto, por una parte, la acumulación de heces en la parte final del intestino grueso presiona de forma negativa el canal de parto y por otra parte, se ha demostrado que en casos graves de estreñimiento se pueden absorber toxinas que eventualmente llegan a la ubre causando incluso problemas de mastitis evidenciando una relación directa entre el estreñimiento y la salud de la ubre. (1)

La alimentación y la inclusión de fibra en el periparto.

Proporcionar una dieta rica en fibra a las cerdas que se encuentran con fecha cercana al parto tiene beneficios tangibles para ellas, por una parte, favorece la evacuación y el consumo de agua además que asegura una liberación prolongada glucosa en lugar de picos agudos lo que puede facilitar tener niveles de glucosa más altos en el momento del parto, esta práctica si además la acompañamos con un esquema de alimentación en el cual servimos el alimento en 2 o 3 veces al día durante el preparto y reducimos el tiempo que pasan las cerdas sin comer antes de parir, ayudamos más todavía a tener niveles de nutrientes más altos en sangre en el parto, con lo cual se mitiga la fatiga y la duración del parto se reduce. (2)

Con un productor realizamos una validación de estos conceptos in situ para soportar estas prácticas en granja donde ofrecimos alimento rico en fibra a cerdas (diferentes paridades) en el preparto dividido en 2 servidas, una a las 7:00 am y otra a las 16:00 hora. En donde encontramos que aquellas cerdas cuyos lechones tardaron más minutos en nacer (tiempo promedio entre parto= Duración del parto en minutos/No. De nacidos totales) también fueron aquellas que pasaron mayor tiempo desde su última comida al parto y a su vez presentaron también más estreñimiento. Cabe destacar que encontramos una relación entre el estreñimiento y la falta de apetito y que su interacción afecta la duración del parto, a continuación, podemos observar el gráfico de superficie de respuesta observado:

Alimentación preparto y la supervivencia del lechón las primeras 72 horas de vida.

Como ya hemos abordado el éxito de un parto depende de un sinfín de factores y la calidad del mismo también afecta la supervivencia de los lechones los primeros 3 días de vida, en el siguiente gráfico podemos observar cómo interactúan la mortalidad del nacido vivo, el tiempo entre la última comida y el parto y la condición corporal al parto medida con en caliper (escala de 1 al 16) y en donde el sistema productivo considera normal a una cerda con un valor de caliper entre 9 y 12.

En la siguiente gráfica se puede observar es que a medida que el ayuno previo al parto es mayor y que mientras más gorda esté la cerda al parto, la probabilidad de mortalidad de los lechones en los primeros 3 días de vida se incrementa.

Conclusión:  

La alimentación preparto es un factor que puede ayudar a reducir la duración del parto y a su vez la mortalidad de los primeros días, ya que mejores partos requieren menos intervención humana y propician no solo tener lechones más viables al parto, sino cerdas que se recuperan más fácilmente y por ende un mejor desempeño en la lactación temprana y en la maternidad en general (3). A partir de este trabajo con el cliente desarrollamos una matriz de riesgo para identificar partos potencialmente tardados en función del tiempo que pasa entre el parto y la última comida, así como el nivel de estreñimiento de las cerdas, a continuación la describimos:

 

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