Al cierre de 2023, Venezuela cedió el trono de la economía con más alta inflación de América latina. Ese país soportó un aumento generalizado de precios del 189,8% anual. Sin embargo, Argentina, que sigue lidiando con las consecuencias de las políticas populista e irresponsables del Kirchnerismo, cerró 2023 con una inflación del 211,4% anual.

La inflación de estos dos países fue entre 140 y 156 más alta que el 1,35% registrado en Ecuador. En otras palabras, a la economía ecuatoriana le tomaría más de cinco años acumular el encarecimiento de los bienes y servicios que soportan argentinos y venezolanos.

Hace pocos días se cumplieron 24 años de la dolarización en Ecuador. Uno de sus efectos perdurables es que, a pesar de las crisis económicas y políticas, los precios no se disparan como en otros países.

Es más, la economía ecuatoriana terminó 2023 con la tercera inflación más baja de toda la región. Solo El Salvador con el 1,23% de inflación y Costa Rica con una deflación (caída de los precios) de -1,77% tuvieron un menor encarecimiento de los costos.

Andrea Verdesoto, economista e investigadora en temas de consumo e inversión, explicó que la ventaja de Ecuador es que la política monetaria no está en manos de los políticos. Esto se debe a que no pueden imprimir dinero para financiar el gasto público.

“Esto nos ha librado de una situación de súper alta inflación como en países de la región; pero también obliga a hacer reformas estructurales para liberalizar la economía e impulsar la inversión privada para que el Estado no se convierta en una carga para las empresas y las personas en el país. Lamentablemente, no se han hecho esas reformas”, dijo.

Por esa falta de reformas, Ecuador ha venido arrastrando un alto costo de la vida incubado en los años de la expansión del Estado durante el correísmo; y que tiene como resultado una economía poco productiva y bajos ingresos.

Con Correa, entre 2007 y 2014, la inflación promedió más del 4% y llegó a picos que superaron el 8% en años como 2008.

“El aumento de precios podría haber sido muchísimo mayor, y generar más daño, pero la dolarización lo impidió”, puntualizó Verdesoto.

El principal problema

Aunque la inflación general cerró en el 1,35%, el aumento del precio de los alimentos llegó al 4,2% (tres veces más). Ahí está uno de los principales problemas de costos internos en la economía ecuatoriana.

Los sectores más pobres, con ingresos de hasta $489 mensuales, gastan más del 60% de esos ingresos en alimentación y transporte.

Mientras la clase media, con ingresos entre $490 y $1.400 al mes, gastan entre el 40% y 48% de sus ingresos en alimentación y transporte.

Según Carlos Moreno, pequeño empresario agrícola, si se quieren mejorar las condiciones de vida en Ecuador se debe producir un cambio radical para hacer más productivo al campo.

“La mejor política para bajar los precios de los alimentos es atraer inversiones en el sector agrícola, abrir el mercado ecuatoriano con acuerdos comerciales, dar seguridad jurídica a la inversión privada y romper con liderazgos inútiles como los de (Leonidas) Iza en la Conaie que solo hacen política, pero no les interesa que en el campo se viva mejor”, puntualizó.

De acuerdo con Moreno, una potente política agrícola es lo que se necesita en estos momentos cuando el Gobierno necesita ingresos y apunta a subir el IVA e incluso a reducir el subsidio a los combustibles.

“Esos ajustes parecen inevitables porque los atrasos y las deudas se acumulan en el Estado. Pero, por el otro lado, se deben hacer cosas para que el impacto no sea mayor en los sectores pobres y medios”, añadió.

Se puede tomar como ejemplo lo que pasó entre 1993 y 2002 en Perú, donde, de la mano del modelo económico de la Constitución de Fujimori, el sector agroindustrial y agroexportador creció al 13% anual.

¿Cuánto afectará la subida del IVA?

Como punto de partida, las proyecciones de inflación en Ecuador para 2024 son de alrededor del 2%.

El ministro de Economía, Juan Carlos Vega Malo, ha defendido que una posible subida del IVA del 12% al 15% afectará menos a los sectores más pobres y medios porque la mayoría de los productos básicos (no procesados), transporte público, servicios básicos, entre otros, están exentos de pagar ese impuesto.

Según un estudio de la Escuela Superior Politécnica del Litoral, elaborado por Jandry Moreta y el economista Manuel González, por cada punto porcentual de aumento en el IVA, el Índice de Precios al Consumidor (IPC) se incrementa 0,029% y el Índice de Precios al Productor se incrementa un 0,091%.

Así, si el IVA sube al 15%, la inflación proyectada del 2% podría escalar a alrededor de 2,1%.

La mayor afectación está en los segmentos de clase media alta y alta, que son los que consumen más servicios como restaurantes, entre otros.

El economista Manuel González, en su blog ‘Economía en Jeep’, realizó un análisis interesante sobre el impacto de una subida del IVA.

Actualmente, más del 52% de la economía nacional es informal, por lo que no paga impuestos como el IVA.

Ante la eventual subida del IVA, Gabriela Calderón, investigadora del Cato Institute, aseguró que “el IVA es tal vez el impuesto menos dañino. Pero si lo van a subir, por lo menos debería ir acompañado de una verdadera reforma tributaria y una racionalización del gasto. Ambas cosas brillan por su ausencia”.

Según Napoleón Santamaría, abogado tributaria, si se va a aumentar ese impuesto debe ser de manera permanente, porque las medidas temporales, como el IVA al 14% entre junio de 2016 y junio 2017, dejó un encarecimiento de los precios (que no bajaron cuando se volvió al 12%) y un mayor problema fiscal. (JS)

 

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