Según expertos de la Universidad Nacional de Colombia (UNAL), el país podría perder definitivamente su conexión con el río Amazonas en menos de cinco años si no se actúa de inmediato. La falta de caudal impacta a comunidades indígenas, ecosistemas únicos y la economía regional.
La Universidad Nacional de Colombia (UNAL) ha lanzado un urgente llamado a las autoridades gubernamentales para atender la crítica situación del río Amazonas en territorio colombiano, donde el caudal ha disminuido dramáticamente. En la actualidad, solo el 19,5 % del agua fluye por los canales que conectan el río con Colombia, y durante la temporada seca, el porcentaje es aún más bajo. Hace apenas tres décadas, esa cifra alcanzaba el 30 %.
Este fenómeno no solo representa un riesgo ambiental sin precedentes, sino también una amenaza directa para las comunidades indígenas cocama, tikuna y yagua, cuyos modos de vida dependen profundamente del río. “Colombia está a punto de perder el Amazonas. Si no se toman medidas urgentes, para 2030 el río ya no pasará por Leticia, salvo en época de inundaciones”, advirtió el profesor Santiago Duque, de la UNAL Sede Amazonia.
Un problema advertido desde hace 30 años
Desde 1993, la UNAL había alertado sobre la pérdida progresiva del caudal del Amazonas hacia territorio peruano. Un estudio del Laboratorio de Estudios Hidráulicos (Sede Bogotá) reveló que Perú recibía entonces el 70 % del flujo del río, mientras Colombia apenas el 30 %. En 2006, la profesora Lilian Posada, de la UNAL Sede Medellín, propuso una intervención técnica con dragado y espolones sumergidos, pero el proyecto nunca fue ejecutado por falta de voluntad política.“El país le ha dado la espalda a sus ríos, y hoy pagamos las consecuencias”, lamentó la profesora Posada.
El Amazonas se aleja, los sedimentos avanzan
El 25 de junio de este año, el profesor Juan Gabriel León (UNAL Palmira) realizó una nueva medición del caudal usando un perfilador acústico de efecto Doppler. En el estrecho de Nazareth —punto clave donde el río se bifurca hacia Perú o Colombia— se confirmó que los brazos colombianos reciben menos del 20 % del agua, con profundidades de apenas 5 a 6 metros, frente a los más de 30 metros que existían décadas atrás.
Las causas son múltiples: deforestación, minería, ganadería y ausencia de intervención estatal han acelerado la formación de islas de sedimento que bloquean el paso del agua. El lado colombiano del Amazonas hoy se ahoga en su propio abandono.
El impacto sobre la biodiversidad y las comunidades indígenas
Los efectos ya se sienten en zonas vitales como los lagos de Yahuarcaca, que dependen en un 80 % del río Amazonas. En este sistema habitan más de 3.000 personas pertenecientes a siete comunidades indígenas y se han identificado más de 455 especies de peces.
“La pesca es la base alimentaria y cultural de estas comunidades. Si el río se aleja, el ecosistema colapsa”, explica el profesor Duque.
En Yahuarcaca, el consumo mensual de pescado supera los 20 kilos por persona, y especies como el pirarucú, el pez zorro y la cucha negra son fundamentales para la seguridad alimentaria y la economía local.
El riesgo para Leticia y una oportunidad que se agota
A pesar de esta crisis, el Instituto Nacional de Vías adelanta estudios para ampliar el malecón turístico de Leticia, ignorando que el río ya no fluye con regularidad frente a la ciudad.
“La infraestructura sin agua no tiene sentido. La única salida es intervenir el cauce antes de que sea tarde”, afirma la profesora Posada, quien insiste en que septiembre —época de bajo caudal— es el momento ideal para dragar y construir espolones en la isla Ronda, justo frente al estrecho de Nazareth.
El llamado de la UNAL
Desde distintas sedes de la Universidad Nacional —Amazonia, Medellín, Palmira y Bogotá—, los expertos coinciden: aún es posible salvar la conexión de Colombia con el Amazonas, pero cada día que pasa hace más difícil y costosa la intervención.“No se trata solo de mover el agua, sino de defender el territorio, la biodiversidad, la cultura y la soberanía hídrica del país”, concluye el profesor Duque.
¿Qué propone la UNAL?
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Construcción urgente de espolones sumergidos en la isla Ronda.
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Dragado controlado entre las islas de Ronda y Rondiña.
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Reubicación del muelle de Leticia en zonas con flujo activo.
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Plan de manejo ambiental para prevenir sedimentación futura.
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Participación activa de las comunidades indígenas en las decisiones.
Fuente: Agencia de Noticias – Universidad Nacional de Colombia







