La Secretaría de Comercio Exterior de Brasil (Secex) decidió no imponer aranceles antidumping provisionales a la leche en polvo importada desde Argentina y Uruguay, medida que había generado gran expectativa en el sector lácteo del Mercosur.
La investigación, iniciada a finales de 2024 por pedido de la Confederación Brasileña de Agricultura y Ganadería (CNA), evaluaba si las importaciones desde los países vecinos afectaban la competitividad de los productores brasileños. De haberse aprobado los cargos, las exportaciones habrían enfrentado sobretasas de hasta el 20 %, complicando el comercio dentro del bloque.
Para Argentina y Uruguay, la decisión representa un alivio. El secretario de Comercio argentino, Pablo Lavigne, sostuvo que la medida preserva el flujo habitual de exportaciones sin trabas adicionales. En Uruguay, el director de Conaprole, Juan Parra, expresó su satisfacción: “Siempre estuvimos seguros de no realizar dumping, pero esta resolución nos da tranquilidad. De haberse aplicado los aranceles, la relación comercial con Brasil se habría vuelto mucho más compleja”.
Los datos confirman la relevancia del mercado brasileño para la región. Según el Observatorio de la Cadena Láctea Argentina (OCLA), entre enero y octubre de 2024 más del 57 % de la leche en polvo argentina se exportó a Brasil, mientras que en Uruguay la proporción también fue significativa. Solo en 2024, el país vecino importó alrededor de 1.400 millones de litros de leche, de los cuales más de la mitad provinieron de Argentina y Uruguay.
El análisis técnico de Brasil consideró que las exportaciones evidenciaban márgenes de dumping, pero finalmente resolvió que no existían fundamentos suficientes para aplicar medidas correctivas. El procedimiento, basado en el artículo VI del GATT (Acuerdo General sobre Aranceles y Comercio), ofrecía la posibilidad de establecer aranceles definitivos, lo que hubiera significado la virtual salida de los lácteos argentinos y uruguayos del mercado brasileño.
Con esta decisión, el comercio de productos lácteos dentro del Mercosur mantiene su curso normal, lo que brinda certidumbre a los productores y asegura la continuidad de un mercado estratégico para ambas economías.







