Con una inversión histórica de $36.500 millones del Sistema General de Regalías (SGR), la Universidad Nacional de Colombia (UNAL) lidera uno de los proyectos de investigación más grandes en ciencia, tecnología e innovación (CTeI) aprobados en el país. El objetivo es producir conocimiento en torno al hidrógeno como alternativa a los combustibles fósiles, posicionando a Colombia a la vanguardia en la transición energética.
Frente a la crisis climática y la transición energética el hidrógeno se ha convertido en una de las grandes apuestas mundiales. A diferencia de los combustibles fósiles, su combustión no libera gases contaminantes sino agua, lo que lo ubica como una fuente limpia con múltiples aplicaciones. Además es fundamental no solo para generar electricidad y mover vehículos, sino que también se perfila como insumo estratégico para las industrias química, farmacéutica y de alimentos.
Mientras países como China ya cuentan con flotas de camiones que funcionan con hidrógeno y en Europa circulan vehículos impulsados por esta tecnología, Colombia apenas ha comenzado a explorar su potencial. Sin embargo, el país cuenta con ventajas competitivas únicas: su ubicación en el Ecuador le ofrece altos niveles de radiación solar y recursos eólicos; tiene acceso a dos océanos para explorar energía marina; y recientemente se confirmaron yacimientos subterráneos de hidrógeno en su territorio.
“Hoy el hidrógeno es una de las fuentes más limpias y prometedoras para enfrentar el cambio climático. Al combinarse con oxígeno produce energía y agua, y al mismo tiempo abre la puerta a nuevas transformaciones industriales. Colombia no puede quedarse rezagada, pues tiene condiciones privilegiadas para convertirse en un actor estratégico de esta transición”, afirma el ingeniero químico Gustavo Buitrago Hurtado, cofundador y profesor especial del Instituto de Biotecnología de la UNAL (IBUN).
Por eso el país se la jugará en grande con este macroproyecto que contempla 5 años de ejecución y que agrupa 6 ejes: producción electroquímica; producción termoquímica; producción biológica; almacenamiento y transporte; sostenibilidad; y apropiación social del conocimiento.
Una red nacional para investigar el hidrógeno
El proyecto articula a las Sedes Bogotá, Medellín, Manizales y de La Pazde la UNAL, junto con las Universidades aliadas: Surcolombiana, Uniguajira y Javeriana. En total participan 15 grupos de investigación reconocidos por el Ministerio de Ciencia, Tecnología e Innovación (MinCiencias), integrados por 41 investigadores, lo que convierte esta red en la mayor concentración de capacidades en hidrógeno del país.
“Esta iniciativa surge de un capital intelectual acumulado por más de 20 años. Hoy logramos consolidar el mayor equipo de trabajo en torno al hidrógeno en Colombia, con proyección a incidir tanto en la producción de conocimiento como en la política pública”, explica el profesor Buitrago.
Uno de los pilares será la formación de 95 estudiantes: 44 de pregrado, 28 de maestría, 17 de doctorado y 6 posdoctorados. Además, se financiarán 30 pasantías internacionales y 17 pasantías nacionales para estudiantes de La Guajira, Huila y Cesar, con el fin de descentralizar la investigación y fortalecer la infraestructura y las capacidades en regiones con desarrollo incipiente en CTeI.
“Queremos reducir las brechas de conocimiento y darles protagonismo a las regiones. Por eso este no es un proyecto concentrado en Bogotá, sino un esfuerzo de país”, subraya el profesor de Bioprocesos del IBUN Luis Miguel Serrano Bermúdez, doctor en Biotecnología y líder del proyecto.
Una de sus metas es impactar directamente a más de 1.500 personas en procesos de apropiación social del conocimiento. Mujeres, jóvenes, campesinos, víctimas del conflicto y población LGBTIQ+ formarán parte activa de talleres y espacios de divulgación.
“Si la sociedad no percibe los beneficios de estas apuestas, corremos el riesgo de que se repita la historia de los biocombustibles. Con el hidrógeno debemos trabajar desde el inicio en visibilizar impactos y generar confianza ciudadana”, advierte el profesor Buitrago.
Ciencia básica para una apuesta de país
A diferencia de otras iniciativas enfocadas en aplicaciones inmediatas, este macroproyecto se concentra en ciencias básicas del hidrógeno. El propósito es comprender a fondo sus procesos de producción —electroquímicos, termoquímicos y biológicos— y explorar nuevas formas de almacenamiento y transporte que sean sostenibles y viables para Colombia.
“En una búsqueda con una ventana de 5 años encontramos que la cantidad de publicaciones mundiales es bastante alta. Sin embargo Colombia solo aporta el 0,25 % de la producción científica en hidrógeno. En Latinoamérica su contribución es del 7,3 %, lo que ubica al país en el quinto lugar en producción de conocimiento en la región en torno al hidrógeno como una fuente de energía limpia y no convencional”, anota el profesor Serrano.
Con este proyecto se espera cambiar ese panorama: la meta es generar 40 artículos científicos de alto impacto y permitir que 48 estudiantes presenten sus resultados en congresos internacionales, visibilizando así el conocimiento producido en Colombia y conectándolo con las agendas globales.
Gobernanza y sostenibilidad del proyecto
La magnitud del trabajo exigió crear un documento de gobernanza que regula la articulación de los 15 grupos de investigación, algo sin precedentes en la UNAL. “En Colombia no tenemos mucha experiencia en proyectos de esta envergadura, por eso diseñamos mecanismos de gestión y administración que aseguren transparencia y continuidad más allá de los 5 años”, señaló el profesor Serrano.
Los investigadores insisten en que, al finalizar la ejecución del proyecto, el conocimiento acumulado se debe convertir en nuevas iniciativas y redes de colaboración, evitando que el esfuerzo se diluya. “Este proyecto no se puede cerrar como si fuera una obra física terminada, debe dejar capacidades instaladas para que Colombia continúe en la ruta del hidrógeno”, concluyen.
Para la UNAL el macroproyecto del hidrógeno –aprobado en la Convocatoria 36 del bienio 2023-2024 de MinCiencias– representa la mayor asignación de recursos de regalías en ciencia y tecnología en su historia reciente. Según Heimar Suárez, asesor del equipo de Regalías de la Vicerrectoría de Investigación, “este financiamiento proviene del SGR, mediante convocatorias abiertas y competitivas que se programan cada dos años en un plan bienal”.
Recordó además que “por tratarse de regalías, esta es una inversión pública con los mismos requerimientos que tendría una obra de infraestructura, como la construcción de un puente o una vía, lo cual implica contar con objetivos, presupuesto, población beneficiaria y cadena de valor claramente definidos”.
El proceso incluye una etapa inicial de preejecución de hasta 6 meses para ajustes administrativos y firma de convenios, tras la cual comenzarán los 5 años de ejecución. En este periodo se espera consolidar la red nacional de hidrógeno y generar impactos científicos y sociales de largo plazo.
Con esta apuesta, la UNAL y sus aliados buscan que el hidrógeno deje de ser una promesa y se convierta en una realidad científica, tecnológica y productiva para el país.
PUBLICADO POR: https://agenciadenoticias.unal.edu.co







