El sector avícola, con una producción de 766.649 toneladas en el primer trimestre del año busca una producción más sostenible
Un proyecto de la Universidad Icesi logró convertir el ají colombiano en Ajicap, un aditivo para la alimentación de aves que mejora la salud de gallinas y pollos, además de fortalecer sus defensas y digestión. Al reemplazar químicos sintéticos y promotores de crecimiento por ají, logra aves más sanas, con crecimientos eficientes y mejores pigmentaciones. Esto tras más de cinco años de investigación para desarrollar una alternativa natural, sostenible, productiva y saludable para la avicultura, que también representa un nuevo camino en la agricultura nacional.
Guillermo León Montoya, profesor del Departamento de Ciencias Farmacéuticas, Biomédicas y Veterinarias de la Universidad e investigador principal del proyecto, sostuvo que “las aves pueden comer ají sin inmutarse mientras los humanos sudamos y hasta lloramos con un solo bocado; la respuesta está en millones de años de coevolución“.
También comentó que “a diferencia de los mamíferos, las aves no tienen receptores sensibles a la capsaicina, el compuesto que hace arder los ajíes. Esta peculiaridad no es casualidad; mientras que el picante aleja a los mamíferos que podrían triturar las semillas y destruirlas, las aves, inmunes al ardor, las consumen y luego las dispersan intactas en nuevos territorios. Así, el ají se asegura de esparcir su descendencia con aliados alados, en un pacto silencioso de beneficio mutuo. Yo te proporciono salud si esparces mi genética. Ajicap es un verdadero avance para la avicultura colombiana”.
En Colombia, el sector avícola es de los más dinámicos dentro de la economía agropecuaria. Su participación en el PIB de ganadería del primer trimestre de 2025 fue 38.97%, con un crecimiento de 8.8%, es decir, pasó de 704.574 toneladas en 2024 a 766.649 toneladas. Pero el lado negativo de este crecimiento es el incremento en el uso de antibióticos y químicos sintéticos, lo que preocupa a nivel de inocuidad alimentaria, salud pública e impacto ambiental.
PUBLICADO POR: AGRONEGOCIOS







