En detalle, Conab espera que la producción de robusta (conilon) alcance un récord de 20,8 millones de sacos, mientras que la cosecha de arábica se reduciría a 35,8 millones de sacos, un descenso del 9,7% debido a factores climáticos adversos, como sequías, floraciones irregulares y la presencia de granos más pequeños en regiones clave como Minas Gerais y São Paulo.
Los precios también sienten presión por el retraso en la implementación de la ley europea de deforestación, así como por envíos anticipados desde Estados Unidos tras la eliminación de aranceles, medidas que ayudarían a recomponer los inventarios globales, actualmente en niveles históricamente bajos.
De hecho, las existencias certificadas de arábica se mantuvieron en apenas 406.900 sacos a finales de noviembre, una caída del 54,96% en lo que va del año, lo que refleja un mercado ajustado pese a la recuperación proyectada de la oferta.
Este entorno continúa generando volatilidad en los mercados, mientras los operadores siguen de cerca tanto los movimientos de la moneda brasileña como las perspectivas climáticas y regulatorias que podrían influir en la evolución de los precios del café en los próximos meses.
El café arábica es el punto de referencia mundial para los contratos de futuros de café que se negocian en el Inter Continental Exchange (ICE). El arábica representa el 75 por ciento de la producción mundial y se cultiva principalmente en Brasil (40% del suministro total mundial) y Colombia. El robusta representa el 25% restante y se produce principalmente en Vietnam (15% del suministro global) e Indonesia. Otros principales exportadores incluyen: Perú, India, Uganda, Etiopía, México y Costa de Marfil. El robusta es el grano de café popular en Europa y en los cafés espresso, mientras que los granos de arábica son populares en los Estados Unidos.