martes, 17 marzo 2026.
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Microorganismos funcionales: cómo la ciencia y el suelo están transformando la agricultura chilena

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La Región de Valparaíso enfrenta una advertencia silenciosa bajo su propio terreno. Entre 2008 y 2023, el territorio registró un aumento del 68,5% de suelo desnudo, un cambio que vino acompañado de la disminución de vegetación densa y el aumento de edificaciones. Esta transformación no solo refleja un deterioro ambiental: también evidencia la pérdida de suelo productivo, memoria agrícola y estabilidad territorial.

Frente a este escenario, el país necesita replantear la manera en que cultiva. Los sistemas tradicionales ya no logran sostener el rendimiento en suelos más empobrecidos y con menos agua disponible. La búsqueda de alternativas sostenibles ha puesto a los microorganismos funcionales al centro de una revolución agrícola que se está gestando desde las raíces.

Un ejército invisible que trabaja con las plantas

Hongos, bacterias y levaduras —organismos diminutos pero esenciales— están demostrando que mejorar la fertilidad del suelo es posible sin depender exclusivamente de fertilizantes químicos. Entre ellos, los hongos micorrícico-arbusculares (HMA) han destacado por su capacidad para aumentar el acceso de las raíces a nutrientes como el fósforo y mejorar la retención de agua, un factor crítico para la agricultura chilena.

Las bacterias beneficiosas fijan nitrógeno, estimulan el crecimiento vegetal y protegen contra estrés, mientras que ciertas levaduras, menos conocidas en el ámbito agrícola, muestran un potencial notable para prevenir enfermedades. En conjunto, estos microorganismos permiten mayor rendimiento, menor uso de químicos y una agricultura más limpia y eficiente.

Chile avanza en consorcios microbianos de alto potencial

En el país, el Centro Ceres, junto al investigador Dr. Pablo Cornejo, ha liderado el desarrollo de consorcios microbianos: combinaciones diseñadas de microorganismos que actúan de manera complementaria sobre el suelo y las plantas.

Gracias al apoyo de CORFO y TT Green Foods, mediante un proyecto ejecutado por CREAS y coejecutado por Ceres y otras instituciones, estos avances han alcanzado etapas tecnológicas que permiten proyectar productos comerciales pensados para agricultura convencional, orgánica y agroecológica.

La clave no está solo en el laboratorio, sino en la visión detrás del trabajo: entregar herramientas reales, accesibles y adaptadas a la diversidad agrícola chilena.

Una oportunidad para transformar la agricultura nacional

La pérdida de suelo fértil en regiones agrícolas exige soluciones inmediatas, pero también duraderas. La integración de microorganismos funcionales representa una opción viable y escalable para enfrentar el cambio climático, reducir la dependencia de insumos externos y mejorar la resiliencia productiva.

Chile tiene una oportunidad única para consolidar un modelo agrícola que cuide el agua, el suelo y la biodiversidad sin sacrificar productividad. Apostar por la biotecnología aplicada al suelo no es solo una respuesta técnica: es un paso hacia una agricultura más sabia, más sostenible y preparada para el futuro.

Fuente: ONDARURAL

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