En diálogo con Diario El Productor, Antonio Delgado, presidente de la Red Agrícola de Tosagua, resaltó la importancia estratégica del maíz amarillo duro en la economía y la seguridad alimentaria del Ecuador, al tiempo que reiteró el pedido urgente para que el Gobierno Nacional fije el precio del grano antes del inicio de la temporada de siembra.
El maíz es uno de los principales cultivos del país y constituye la base de la cadena productiva avícola, porcina y ganadera, además de ser el sustento directo de miles de familias agricultoras. En este contexto, Delgado señaló que los productores se encuentran a la espera del inicio de las lluvias invernales para comenzar la siembra, pero aún sin conocer el precio oficial del quintal para el 2026.
“El agricultor no puede sembrar a ciegas. Antes de que caigan las lluvias necesitamos saber a qué precio se va a vender el maíz, para decidir si se siembra, cuánto se siembra y cómo se planifica la inversión”, afirmó el dirigente.
Durante la entrevista, Delgado también se refirió al Consejo Consultivo realizado el pasado 23 de diciembre, en el cual, tras un amplio debate con representantes de la industria y autoridades del Ministerio de Agricultura, no se autorizó la importación de maíz ni de trigo, una medida que, según indicó, protege la producción nacional y evita la caída del precio al productor.
Recordó además que en el 2025 no se respetó el precio mínimo de sustentación de 17,35 dólares por quintal, situación que afectó directamente a los agricultores. Por ello, los dirigentes del sector plantean que para el 2026 el precio del maíz no sea inferior a 20 dólares, considerando que el costo de producción en Manabí supera los 2.400 dólares por hectárea.
Finalmente, Delgado reiteró el pedido para que el Consejo Consultivo sea convocado de manera inmediata y que las reuniones se realicen cerca a zonas productoras como Guayaquil o Manabí, facilitando así la participación de los agricultores. Mientras tanto, el sector permanece atento a la llegada del invierno, con la expectativa de un buen año agrícola y con la exigencia de reglas claras antes de iniciar la siembra.







