ECUADOR: Autosuficiencia energética: una opción financiada para negocios y el agro

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En las últimas décadas, la agricultura mundial ha entrado en una nueva era impulsada por la innovación tecnológica y la urgencia de encontrar soluciones sostenibles. Uno de los cambios más significativos ha sido la adopción de paneles solares, no solo como fuente de energía limpia, sino como motor de transformación productiva para millones de agricultores.

Desde grandes explotaciones en Estados Unidos hasta pequeñas fincas familiares en África y Asia, la energía solar se ha convertido en una herramienta clave para enfrentar retos históricos: altos costos de electricidad, falta de acceso a redes eléctricas confiables y la necesidad de reducir emisiones de carbono. Los sistemas fotovoltaicos permiten alimentar bombas de riego, almacenes de frío, sistemas de bombeo de agua y una gran variedad de equipos agropecuarios con energía renovable, gratuita y abundante.

QUE HAY EN ECUADOR?

En diálogo con Diario El Productor, Sebastián Durán, gerente zonal 2 de BanEcuador, destacó la modernización de la banca pública y la importancia de reducir la dependencia de la energía eléctrica convencional mediante nuevas líneas de financiamiento enfocadas en la transición energética.

Durán explicó que BanEcuador,  ha incorporado créditos innovadores que permiten transformar un gasto mensual en un activo productivo. Entre ellos, sobresale la línea de financiamiento para la instalación de paneles solares, dirigida tanto a clientes como a no clientes de la institución.

“Así como el Ecuador tiene un enorme potencial agrícola por su ubicación geográfica, también cuenta con un alto potencial para la generación de energía solar, gracias a los niveles de radiación que tenemos durante todo el año”, señaló.

El gerente zonal detalló que esta línea de crédito permite a negocios, fincas e incluso hogares generar su propia energía para autoconsumo, reduciendo significativamente el valor de su planilla eléctrica. Por ejemplo, un negocio que actualmente paga alrededor de 500 dólares mensuales por consumo eléctrico podría reducir ese gasto a cerca de 100 dólares, destinando el ahorro restante a la amortización del crédito.

“En un plazo de entre tres y cinco años se puede pagar la inversión, mientras que la vida útil de los paneles solares alcanza hasta los 25 años. Esto significa que, una vez cancelada la deuda, el beneficiario puede contar con alrededor de 20 años de generación propia de energía, con costos de mantenimiento relativamente bajos”, explicó Durán.

Este modelo, añadió, permite dejar de destinar recursos al pago constante de energía eléctrica y convertir ese gasto en una inversión que fortalece la sostenibilidad y competitividad de las actividades productivas.

Finalmente, Durán aseguró que BanEcuador cuenta con el presupuesto, los recursos y el compromiso de su personal para seguir avanzando en territorio, promoviendo productos financieros que impulsen una transformación sostenible y una mayor autonomía energética para los sectores productivos del país.

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En las últimas décadas, la agricultura mundial ha entrado en una nueva era impulsada por la innovación tecnológica y la urgencia de encontrar soluciones sostenibles. Uno de los cambios más significativos ha sido la adopción de paneles solares, no solo como fuente de energía limpia, sino como motor de transformación productiva para millones de agricultores.

Desde grandes explotaciones en Estados Unidos hasta pequeñas fincas familiares en África y Asia, la energía solar se ha convertido en una herramienta clave para enfrentar retos históricos: altos costos de electricidad, falta de acceso a redes eléctricas confiables y la necesidad de reducir emisiones de carbono. Los sistemas fotovoltaicos permiten alimentar bombas de riego, almacenes de frío, sistemas de bombeo de agua y una gran variedad de equipos agropecuarios con energía renovable, gratuita y abundante.

QUE HAY EN ECUADOR?

En diálogo con Diario El Productor, Sebastián Durán, gerente zonal 2 de BanEcuador, destacó la modernización de la banca pública y la importancia de reducir la dependencia de la energía eléctrica convencional mediante nuevas líneas de financiamiento enfocadas en la transición energética.

Durán explicó que BanEcuador,  ha incorporado créditos innovadores que permiten transformar un gasto mensual en un activo productivo. Entre ellos, sobresale la línea de financiamiento para la instalación de paneles solares, dirigida tanto a clientes como a no clientes de la institución.

“Así como el Ecuador tiene un enorme potencial agrícola por su ubicación geográfica, también cuenta con un alto potencial para la generación de energía solar, gracias a los niveles de radiación que tenemos durante todo el año”, señaló.

El gerente zonal detalló que esta línea de crédito permite a negocios, fincas e incluso hogares generar su propia energía para autoconsumo, reduciendo significativamente el valor de su planilla eléctrica. Por ejemplo, un negocio que actualmente paga alrededor de 500 dólares mensuales por consumo eléctrico podría reducir ese gasto a cerca de 100 dólares, destinando el ahorro restante a la amortización del crédito.

“En un plazo de entre tres y cinco años se puede pagar la inversión, mientras que la vida útil de los paneles solares alcanza hasta los 25 años. Esto significa que, una vez cancelada la deuda, el beneficiario puede contar con alrededor de 20 años de generación propia de energía, con costos de mantenimiento relativamente bajos”, explicó Durán.

Este modelo, añadió, permite dejar de destinar recursos al pago constante de energía eléctrica y convertir ese gasto en una inversión que fortalece la sostenibilidad y competitividad de las actividades productivas.

Finalmente, Durán aseguró que BanEcuador cuenta con el presupuesto, los recursos y el compromiso de su personal para seguir avanzando en territorio, promoviendo productos financieros que impulsen una transformación sostenible y una mayor autonomía energética para los sectores productivos del país.