El huevo, uno de los alimentos básicos de la canasta familiar ecuatoriana, atraviesa una etapa de aparente estabilidad en su precio; sin embargo, detrás de esta calma persiste una compleja situación para los productores avícolas, quienes aseguran que el valor actual aún no cubre los costos de producción.
Así lo señaló Edgar Navarrete, avicultor y miembro de la Asociación de Avicultores de Puellaro, en entrevista con Diario El Productor, al explicar que durante las últimas tres semanas el precio del huevo ha registrado un ligero incremento que se mantiene hasta el momento. No obstante, advirtió que este ajuste es insuficiente. “Todavía estamos por debajo del costo de producción, seguimos con una pequeña pérdida”, afirmó.
Menor oferta, no sacrificio masivo
Navarrete aclaró que la reciente alza en el precio no responde a un sacrificio masivo de gallinas, como se difundió en algunos medios, sino a la salida normal de aves que ya cumplieron su ciclo productivo. Explicó que en condiciones habituales se venden entre 150.000 y 200.000 gallinas por semana, proceso que forma parte de la dinámica regular del sector.
Sin embargo, durante los meses de noviembre y diciembre, cuando el precio del huevo cayó muy por debajo del costo de producción, se aceleró la venta de gallinas de descarte e incluso de aves más jóvenes, ante la imposibilidad de sostener los gastos de alimentación. “En lugar de vender un millón o un millón y medio de gallinas, se vendieron más de dos millones”, detalló.
Esta reducción del número de aves en producción contribuyó a disminuir la oferta de huevo en el mercado, lo que permitió una leve recuperación del precio. De acuerdo con estimaciones del sector, el número de gallinas ponedoras habría bajado de entre 15,5 y 16 millones a cerca de 14 millones, aunque no existe una cifra oficial.
Costos no cubiertos y brecha en precios al consumidor
Actualmente, el costo de producción de una cubeta de 30 huevos se ubica entre 2,50 y 2,60 dólares, mientras que el precio en granja oscila entre 2,30 y 2,40 dólares. Para que la actividad sea rentable, los productores estiman que el precio debería incrementarse entre 20 y 30 centavos adicionales.
Navarrete también cuestionó la amplia diferencia entre el precio que reciben los avicultores y el valor final que pagan los consumidores, especialmente en los supermercados. “Uno ve la cubeta a 5,40 o 6 dólares y cree que al productor le pagan mejor, pero en realidad le compran a menos de 3 dólares”, señaló, al tiempo que indicó que en el comercio minorista el producto pasa por varios intermediarios, lo que encarece el precio final.
Maíz caro y especulación
Uno de los principales factores que presiona los costos de producción es el elevado precio del maíz, insumo esencial para la alimentación de las aves. Navarrete denunció que el grano que se comercializa actualmente proviene en gran parte de especuladores que compran barato al agricultor y venden caro al sector productivo.
“El precio de sustentación del maíz es de 17,50 dólares; podría venderse a 18, pero no a 22 o 24 dólares como ocurre ahora”, afirmó. Comparó además los precios internacionales, señalando que en países como Brasil y Estados Unidos la tonelada cuesta alrededor de 180 dólares, mientras que en Ecuador supera los 470 dólares.
El avicultor cuestionó que, pese a que la normativa establece la importación del grano cuando el precio interno supera los 19 dólares, este mecanismo no se estaría aplicando de manera efectiva, lo que resta competitividad al sector frente a países vecinos.
Censo agropecuario y crecimiento desordenado
Sobre el próximo censo agropecuario, Navarrete consideró que puede ser una herramienta positiva siempre que se realice de manera técnica y presencial. Recordó que censos anteriores, efectuados por vía telefónica, no reflejaron la realidad del sector. “Un censo verdadero debe hacerse visitando las granjas, con personal que conozca la actividad”, enfatizó.
Indicó que, ante la falta de datos oficiales confiables, los productores realizan proyecciones basadas en la importación de aves reproductoras, lo que permitiría estimar que actualmente existen alrededor de 13,5 millones de gallinas ponedoras. No obstante, esta cifra no incluye a las aves que entran en procesos de reclume, mediante los cuales se extiende su vida productiva, lo que añade mayor incertidumbre.
Finalmente, advirtió que la actividad avícola ha crecido de forma acelerada en los últimos años, con un incremento superior al 10 % en 2025, sin que exista un control claro. “Es muy difícil pronosticar qué va a pasar. En 40 años en el negocio nunca hemos vivido una situación como esta”, concluyó.







