Ecuador marca un hito en la exportación de café sostenible al colocar 172,5 toneladas en mercados internacionales, generando más de 1,7 millones de dólares en ingresos, gracias a una articulación público-privada que impulsa la producción responsable y libre de deforestación.
Este logro se da en el marco de las políticas del Gobierno del presidente Daniel Noboa y la alianza estratégica entre el Ministerio del Ambiente y Energía, el Ministerio de Agricultura, Ganadería y Pesca, el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo y la empresa italiana Lavazza.
El café ecuatoriano se convierte así en el primer producto de valor en cumplir con los requisitos de la normativa europea Reglamento de la Unión Europea sobre Productos Libres de Deforestación, que exige a los exportadores demostrar que sus productos no provienen de zonas deforestadas y que han sido producidos de forma legal. Este cumplimiento abre la puerta a mercados diferenciados en Europa, donde la sostenibilidad y la trazabilidad son altamente valoradas.
La iniciativa involucra a 373 productores organizados en asociaciones de la provincia de Zamora Chinchipe, entre ellas la APECAP y la ACRIM, articuladas a la FAPECAFES, que desempeña un papel clave en la exportación.
Además de su impacto económico, este modelo productivo promueve la conservación ambiental. Las fincas participantes abarcan cerca de 4.923 hectáreas, de las cuales más de 1.268 hectáreas corresponden a bosque natural protegido, contribuyendo a la mitigación del cambio climático y al cumplimiento de estándares internacionales.
Desde el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo se destaca que este avance posiciona a Ecuador como referente en la implementación de la normativa europea. Para la exportación de cinco contenedores de café orgánico a finales de 2025, se utilizó la plataforma tecnológica de Lavazza para verificar la trazabilidad y cumplir con los procesos de debida diligencia, incluyendo geolocalización de fincas, validación documental y cumplimiento normativo.
Este hito consolida al país como un actor competitivo en el mercado internacional de café sostenible, impulsando tanto el crecimiento de las exportaciones como la protección de los recursos naturales.







